Milán


Siempre que me pierdo en mis pensamientos estoy ahí. Me imagino viviendo una vida mediocre, sin ningún tipo de conotación negativa, claro, en el buen sentido de la palabra; promedio. Tiene todo lo que quiero y nada de lo que no y satisface mis aspiraciones de vida totalmente básicas.

Elijo Milán porque quiero un trabajo funcional al sistema, a la sociedad. Quiero hacer algo útil por los demás y que se me retribuya de manera acorde. Quiero un trabajo que pueda hacer yo o cualquier otra persona. No quiero ser más que nadie y tampoco menos. Como acá.

Elijo Milán porque quiero un equipo de fútbol para seguir todos los fines de semana. Quiero tener las luces del estadio sobre mí, que hagan brillar mi piel, aclaren mi pelo y no me dejen casi ver. Quiero un escenario en el que nadie me conozca pero que, por noventa minutos, todos sintamos más o menos lo mismo. Como acá.

Elijo Milán porque quiero leer revistas y libros de moda en mis tiempos libres. Quiero aprender sobre las técnicas y las penas de los grandes que hacen que hoy todo sea como es. Quiero enamorarme de una cartera de diseñador y que me lleve meses pagarla. No quiero que sea accesible para mí porque no es necesario y me daría culpa. Como acá.

Realmente no hay mucho más que quiera pero sí que no. Elijo Milán por las cosas que dejaría acá, lo que no me llevaría. Dejaría mi vida académica totalmente pretenciosa y con ella todo su círculo de intelectuales que encuentran burdo el hecho de que una persona pueda ser feliz con algo que no es una abstracción, con algún tipo de rutina. Dejaría atrás a los que no entienden que está bueno ser como los demás y que quizás ser especial no es para todos.

Elijo dejar a la gente con la que crecí que cree todos los días se amanece con ganas de cambiar el mundo, para cualquiera de los dos lados. No quiero ser alguien importante, no quiero poder. No quiero trabajar toda mi vida para llegar a algo que todavía no sé bien qué es. Elijo Milán porque quiero vivir cada día como uno más, algunos mejores que otros, siempre sabiendo que si no es hoy puede ser mañana. No quiero vivir mis días como si fueran el último. Quiero vivirlos como si fueran uno más y ser feliz igual.

Por todo eso elijo Milán, porque es acá pero es allá. Porque elegiría Montevideo si pudiera empezar todo de nuevo, pero sé que no puedo y en Milán podría. Elijo Milán porque es lindo y me gustan las cosas lindas, porque existe y podría a su vez ser cualquier otro lugar.

No pasa un solo día sin que piense en Milán.

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