Fidelidad

Despues de casi cinco años de idas y venidas, entre novios, amantes, no novios (pero eso medio fijo que esta ahí y te responde enseguida que le hablas). Cinco años de salidas al cine, al teatro, caminar de la mano, cachetes colorados y diferentes perfumes. Decidí estar sola. Decidí sacar de mi vida todo lo que habia ido agregando con el paso del tiempo. Nadie me había avisado que los efectos colaterales del amor pueden llegar a ser olvidarte de quien eras antes de empezar una relación. Nadie se sienta y te explica: “Mira Connie, al principio el amor te va a hacer muy feliz, despues eso se diluye, y aparece la rutina. Viste la adrenalina que sentis ahora? bueno eso se va. Todo, absolutamente todo lo que sentis en este momento, con el paso del tiempo, se va a transformar. Hasta el brillo que tenes en los ojos cuando lo miras, bueno eso también. Y dentro de un tiempo te vas a encontrar acostada un sábado a las 22 hs, despues de mandarle el msj de buenas noches, pensando todo lo que podrías estar haciendo si no estuvieras de novia”.

Cuando era chica amaba una una frase de Antoine Saint- Exupéry:

“Tal vez el amor sea el camino por el cual yo te conduzca delicadamente de regreso a ti mismo”.

Hoy, puedo decir con total propiedad. Esto es una pelotudez.

Nadie me va a llevar de regreso a ningun lado. Porque yo misma, soy yo. La felicidad está dentro de mi, soy yo la que le doy un sentido y un proposito a cada paso que doy. Entonces desde ahí, mi amor vos no me podes llevar a ningún lado.

Te doy permiso de que me hagas feliz, de que me enseñes tus misterios, tu forma de entender el mundo. De que compartas tus caprichos y sonrisas conmigo. Te doy permiso de que me acompañes, no de que me lleves.

Aprendemos a serle fieles a las personas que amamos, a tal punto de ir contra lo que sentimos por miedo a lastimarlos. En ese transcurso me di cuenta de que lo más importante era serme fiel a mi misma.