Jorge, el madrugador

Abrí los ojos y el reloj apenas caminaba para marcar las 5:00. Mis esfuerzos para obligar a descansar a mi cuerpo fueron en vano. Mejor decidí levantarme, ponerme unos shorts, y salir a correr.

Los 7 grados de temperatura me hicieron titiritar de frío mientras el radio me ofrecía una nueva estación de radio con Rock: 98.5 RMX.

La música me ayudó a mover mi panza que ha crecido de manera significativa en el último año de mi vida. La triste noticia que dió la báscula sólo se puede eliminar con un poco de cardio y dejando de tragar porquerías.

Me bañé, desayuné y ví unos cuantos vídeos en YouTube. Tomé mi sudadera, le di un beso a mi vieja y salí a trabajar en un horario en el que acostumbro dormir.

Trabajé desde temprano y salí a comer en la cocina económica lo más sano que podría encontrar en la carta.

Saliendo de ahí recibí una noticia que no me gustó nada: el distribuidor de AT&T me había quitado la mitad de las comisiones que me correspondían por una serie de trámites que nunca me explicó.

Esto sirvió de pretexto para terminar la relación con él y tomar la decisión de buscar un nuevo distribuidor. Sinceramente creo que eso hará el cambio.

Regresé a la redacción y ví la emotiva ceremonia donde Barack Obama le dió la Medalla de Libertad, logrando que los ojos azules del Vicepresidente se llenaran de lágrimas.

Realicé mi trabajo de mis dos trabajos, además de responder mensajes sobre unas compras que voy hacer, el servicio que hago en la iglesia y una que otra alma en pena.

Al final me quedé hablando con mi jefa sobre las cosas que afronta y las fuertes cargas que lleva en varios ámbitos. La empatía fue grande pero esta vez no dije mucho.

Así que regreso a casa cansado pero con la satisfacción de haber cumplido con muchas tareas. Sinceramente doy gracias por que mi vida es sencilla y a la vez ocupada.

Todo esto me hace sentir vivo.

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