La Energía Eterna de un Beso

Tuve la oportunidad de ir a Museo Soymaya en la Ciudad de México. En el último piso está la exposición de Rodín, Claudette, Rosetti, entre otros.

Primavera By Rodín (Photo: @Correarules)

En la sala podía ver como el buen Rodín comenzó siendo un irreverente que caricaturizaba a la gente del poder, el empezar a explorar el amor con la pasión, ver la mano de Dios o de los dioses en el proceso de procreación, y por último pero no menos importante, el reflejo del remordimiento.

Al estar dando vueltas por las esculturas era casi imposible ser ajeno a los sentimientos que nacen en el ser humano cuando se está enamorando. El contener toda la energía del torrente de los sentimientos para después depositario en un simple acto: un beso.

¿Por qué un beso? No lo sé. Me falta hacer una investigación antropológica para conocer ese aspecto, pero al final Rodín lo pudo plasmar de la mejor manera, la más sencilla y a la vez, la más compleja.

Miles de visitantes llegarán a esa sala o al Museo de Orsay para sentir cierta empatía cuando ven a esos dos jóvenes desnudos a punto de darse un beso y hacer explotar toda esa energía en el roce de los labios. Aunque esos miles de visitantes mueran, los dos hechos de bronce fundido seguirán siendo la envidia de los presentes.

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