¿A ti, pobre viejo?

Me he vuelto viejo a los veintiséis

tras cerrar la puerta con llave

y ver sombras tras del cerrojo.

He añejado pronto entre las sonrisas de una niña

las pisadas de un gato

los mordiscos de una rata

y las canciones enrarecidas de una infancia no vivida

de una pubertad apresurada

de una adolescencia promiscua

de una adultez celosa.

Mas el peso de miles de alas de mariposa

recae sobre mis hombros

junto con el caparazón de varios insectos invertebrados

que en su forma

se asemejan a mis labios

a mis labios

a mis labios

retorcidos, deformados.

Le pregunto a mis amigos si me han visto

¿A ti, pobre viejo?

Sí.

No, no te hemos visto.

Hace tiempo que te fuiste.

Lo último que supimos

fue que te perdiste

en la espesura de tu cama.

De allí nadie te sacó.

Nadie lo intentó.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.