Mi 1era pelea

Yo estudié desde pre-escolar hasta 9no grado en uno de los mejores colegios de esa parte de la ciudad, pero mi padre, daba clases en un liceo en el centro de la ciudad, y deseaba ponerme la medalla de bachiller. Así que me cambió.

Esa transición influyó mucho en mi, porque pasé de estar empatado con la hija de un embajador,, a visitar a mi novia montado en un jeep que subía al barrio El Guarataro.

Pero no todo era malo, mi papá era el profesor más popular del liceo, todos lo querían. Y yo adquirí instantáneamente esa popularidad.

En toda historia de acción, el héroe debe tener enemigos para ser una historia interesante. Les cuento que este relato es sobre mi 1era pelea.

Al llegar al liceo hice amigos rápido, así como mi autoestima creció rápido también. Al cabo de pocos días de empezar clases, conocí a la chica más bella del lugar. A esa edad, por supuesto, que fue amor a primera vista. Me hice amigo de sus amigos y así entré a su círculo.

Luego de convertirlos en mis aliados para que me mantuvieran cerca de ella, nos empatamos. Mi ego llegaba a las nubes, yo había logrado lo que nadie había hecho. Fui su 1er novio.

Ella estudiaba en el salón de al lado. Y un día estábamos sentados frente a las puertas de nuestros respectivos salones, hablándonos al oido, con las manos entrelazadas. Cuando llegó a sentarse, un tipo que había intentando lo mismo que yo, pero sin lograrlo durante 6 años.

Ella lo saludó y se reclinó hacia mi, señal que me dio fuerzas para mantenerme con la frente en alto. Me paré frente a ellos, lo saludé con un apretón de manos y me volví a sentar, pero esta vez en el medio de ellos dos, pero lastimosamente mi profesora llegó, y tuve que dejarlos solos, porque la profesora me conocía, me había visto y me estaba llamando a dentro del aula.

Regularmente me sentaba atrás, pero esta vez me senté en el pupitre al lado de la puerta. Puse mi mejor cara de molesto y no dejé de mirarlos. Hasta que la profesora se dio cuenta y me dijo:

.- Ve a sentarte en otro lado, todo el mundo en este liceo sabe que ella es tu novia y no creo que alguien se atreva a echarle los perros. No les pares bolas, y presta atención a mi clase.

Toda la clase me chalequeo. Los que no se habían dado cuenta, en ese momento se enteraron que el tipo le estaba hablando cerca a mi novia, y justo frente a mi salón de clases.

Me senté atrás, al lado de los panas más problemáticos, todos me dieron espaldarazos pidiéndome que me tranquilizara.

.- Necesito que me ayuden, yo no sé pelear, de hecho, nunca he peleado. -Les confesé.

.- Tranquilo marico no es para tanto. — Dice el 1ero.

.- No chamo, Sergio es el hijo del profesor Rafael, él no se puede dejar. — Dice el 2do.

Allí me di cuenta que ser el hijo del profesor me daba un inerente status bien alto en el liceo. Yo me había aprovechado de eso, pero no sabía el alcance que tenía. Y si no me defendía de esa ofensa, podía perder poder.

Ustedes pensarán que la situación era ridícula, pero en ese momento, y con esa edad, para mi era importante.

.- ¿En que necesitas ayuda? — Me preguntó el 3er pana.

.- Mañana al encontrarnos fuera de la cancha, cuando el profesor de educación física cambie de sección. Le voy a buscar peo, me voy a caer a coñazos con él, y cuando me escoñete y me encuentre en el piso llorando, ustedes le caen a coñazos a él. — Les expliqué mi plan, pero se rieron.

.- Quédate tranquilo que no vamos a dejar que te haga nada. — dijo el 2do.

.- No marico, yo debo hacer esto yo mismo, no importa que me jodan, al final igual yo me quedo con la chama. — Les dije.

Se volvieron a reir, y me pidieron que me quedara tranquilo que ellos me cubrirían la espalda.

Al salir del salón le conté mi plan a mi novia, ella intentó persuadirme, me pidió disculpa, y asustada me rogó que no peleara. Hasta lloró diciendome que no quería que me pasara nada. Ella sabía que me iban a mandar a una clínica si intentaba pelear.

Al llegar el momento, caminé con la frente en alto, con los hombros atrás y con las manos sudorosas hacia la entrada de la cancha. Volteé un par de veces a ver en donde estaban mi panas.

.- ¡Tranquilo! — Escuché a lo lejos luego de voltear.

Ubiqué al tipo, e igualmente me di cuenta que mi novia seguía dentro de la cancha. Las muchachas no habían terminado la clase. Lo cual era perfecto porque ella quería impedir mi golpiza.

Al estar frente a él:

.- ¿Qué te pasa a ti con mi novia mama webo?, ¡no quiero que te le acerques más! — Le grité para luego empujarlo.

Mis niveles de cortisol y adrenalina aumentaron enseguida. Sentí como las manos se me ponían calientes, los vellos del cuello de me erizaron. Las cosas pasaban en cámara lenta, observé como la expresión del rostro le cambiaba de altanero a sorprendido. Nunca se esperó que yo reaccionara así, todos saben que yo era un tipo tranquilo.

Solo habían transcurrido 2 segundos, cuando de repente…

Mis 3 panas salieron detrás de mi y le cayeron a golpes y a patadas, hasta dejarlo en el piso.

.- No te vuelvas a meter con Sergio ni su novia. — Le dijeron al oido cuando se detuvieron.

Me agarraron por el brazo y me hicieron caminar hacia dentro de la cancha, donde me encontré con ella. Sus mejillas, sonrrojadas por el ejercicio, resaltaron más al sonrreir al momento de verme.

.- ¡Estas bien! — Exclamó al abrazarme.

.- Nadie se va a meter nunca con ustedes. — Le respondieron mis panas.

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