Los #30DíasEnBici y las interurbanas.

Como persona que se mueve habitualmente en bici, los 30 días en bici son pan comido. Por eso me gusta añadirles un extra, un aliciente. Hace dos años, fue el tema de la carga en la bicicleta (alforjas y similares); el año pasado, las cuestas (por aquello de trabajar en Sant Cugat). Este año toca ver las conexiones de Granollers alguno de los municipios que tiene cerca. Las rutas escogidas son:

  1. Roja — Granollers > Vilanova del Vallès > Montornès del Vallès.
  2. Cian — Granollers > Montmeló > Mollet del Vallès.
  3. Verde—Granollers > La Garriga.
  4. Amarilla — Granollers > Canovelles > Santa Eulàlia de Ronçana.
  5. Morada — Granollers > Milpins > Marata > Cardedeu.
  6. Marrón — Granollers > Lliça de Munt > Lliça d’Avall > Parets del Vallès.
  7. Naranja — Granollers > La Roca del Vallès.
  8. Azul — Granollers > Llerona > L’Atmetlla del Vallès.

Aquí un MyMaps interactivo con las rutas, en el que se incluyen extensiones de ruta (trazadas en negro).

Las 8 rutas realizadas, vistas sobre el mapa

En los casos de la ruta a La Garriga y Mollet del Vallès existe una alternativa “menos motorizada”, que se extiende paralela a la carretera y al río — La Ruta del Colesterol — , pero para esta prueba decidí no usarlas para poder comprobar como es circular por la interurbana.

En el caso de Cardedeu, Sta. Eulàlia de Ronçana y La Roca del Vallès , se modificaron los trazados a fin de evitar circular por carreteras limitadas a altas velocidades y con relativa densidad de tráfico. En el resto de rutas, las rutas ya estaban definidas por interurbana.

Arcén de la Carretera de Montmeló, a la altura de Can Cabanyes.

Los arcenes, si existían o tenían ancho suficiente, solían llenos de grietas y/o sucios, con presencia de arena, piedra y trozos de cristal. Los tramos por polígonos industriales también presentaban características similares.

Relacionado con lo anterior, en todas estas vías estás a merced de las buenas maneras del resto de conductores. Aunque hay bastante gente que respeta distancias, he observado un alarmante número de estos creando situaciones de peligro de manera directa (por distancia de adelantamiento) o indirecta (realizando adelantamientos cuándo o dónde no toca).

Un regalo de despedida al salir de Vilanova del Vallès.

Resulta que ir al pueblo de al lado en bici es complicado si este no forma un tejido urbano continuo con el tuyo, como pasa entre Granollers y Canovelles. Depender de caminos de tierra — como el enlace entre Valldoriolf y La Roca del Vallès — limita las veces que se puede usar, ya que quedan inutilizados por la lluvia y el barro. Usar rutas compartidas con peatones — como el tramo de la Ruta del Colesterol a la altura de Llerona — puede parecer una solución atractiva, pero cuanto más lo piensas, más se parece a un parche temporal que no tiene pinta de aguantar mucho: Aumentar una de las dos partes dificulta el uso de la vía de la otra.

Comparativa de rutas en bici entre Granollers y Cardedeu.

Tener que coger rutas alternativas, como en las rutas amarilla, morada y naranja, hace poco por quién va en bici más allá de evitar zonas de tráfico muy rápido. Estos caminos normalmente contienen más cuestas, más desvíos, son más largos e incluso el asfalto (si hay) está en peor estado.

En conclusión, aunque las rutas por interurbanas son usables, no son los trazados más óptimos. Lo malo es que no hay signos de que esta situación vaya a cambiar a corto y medio plazo. Aunque todo sea dicho, existen conexiones entre municipios en formato carril-bici, distan mucho de ser ideales, bien sea por posición, por iluminación o por trazado y continuidad.

Captura del Street View del carril-bici interurbano paralelo a la BP-1413 (St. Cugat del Vallès).