Garabateos en la pared de la ducha.

Estas palabras tienen un principio y un final.
Nuestras palabras, nosotros, tenemos un principio y un final.
Pero yo soy feliz, ya que mientras las decimos, recorren el aire
Reverberan en los espacios, acarician, despiertan.
Mientras las palabras vibran, yo estoy vivo.
Yo existo entre las ondas.