Día de la Constitución

No hay razones para celebrar

Muchos celebran el día de hoy, 6 de noviembre, como un acto sincero de alegría. Otros, como un acto de sorprendente hipocresía. ¿Acaso hay motivos para celebrar? La Constitución dominicana ha sido ultrajada decenas de veces a lo largo de su historia y, al día de hoy no aprendemos la lección. Es, probablemente, la Constitución más ultrajada del mundo.

Portada de la Constitución dominicana del año 1844

La Constitución dominicana ha sido modificada 39 veces. Más de 30 de esas modificaciones han tocado exclusivamente el jugoso tema de la reelección ¿Qué les parece? Como dominicanos pocas veces hemos tenido en el poder centinelas de la Constitución. Por eso nuestros derechos como ciudadanos son tan endebles.

Como dominicanos pocas veces hemos tenido en el poder centinelas de la Constitución. Por eso nuestros derechos como ciudadanos son tan endebles.

¿Por qué es importante que los gobernantes respeten la Constitución? La Carta Magna es la ley sagrada de un pueblo, puesto que ella contiene el universo de derechos que han sido conquistados por nuestros ancestros a lo largo de la historia; y esto no es idealismo, estos derechos se relacionan con nuestra cotidianidad: el derecho a expresarnos sin que nadie nos coarte, el derecho a ir adonde queramos, el derecho a ser elegidos, el derecho a la igualdad, el derecho a la educación, hasta el derecho a un nombre, o el derecho a protestar. Muchos de estos derechos hoy están en crisis, y eso hace de todos nosotros personas muy débiles ante el poder de quienes controlan el Estado. Por eso, es importante proteger y luchar a toda costa por el respeto de la Constitución. Nos dirán cosas como: “la Constitución establece sus mecanismos para ser modificada”… Esos son los peligrosos. De seguir ese consejo, la Constitución terminará siendo colocada muy pronto sobre el inodoro de cuadrillas y políticos.

Murales en la Asamblea Nacional, del Pintor español Aurelio Oller Crosiet (1957)

En fin, hoy no hay razones para celebrar. Al contrario, debemos estar muy tristes y preocupados, porque nuestra Constitución no está siendo defendida y es muy vulnerable. No debemos permitir nunca más que ningún Partido político o grupo ultraje nuestra Carta Magna, porque al final somos nosotros, los simples mortales, los que sufriremos las consecuencias.