Emprendedores y dinero

Emprendedores, una palabra utilizada tan a la ligera que ha perdido todo el significado que en un principio se le intentó asignar; y digo intentó porque desde el primer momento sonaba a marketing y a chiste.

No sé en los países de Latino América, pero en España por lo menos siempre hemos tenido una expresión más gráfica para este término, “autónomo puteado”.

Es un término que cansa, pretende dar un aire cool y moderno a algo asociado con gente burguesa; los antiguamente llamados empresarios ahora que os lo he dicho ¿verdad que os suena antiguo, obsoleto?.

Si escribo este artículo es porque hace poco intenté leerme un libro sobre el ¿emprendiendo? escrito por Andrés Oppenheimer titulado Crear o Morir. La esperanza de Latinoamérica y las cinco claves de la innovación

He dicho intenté intencionadamente porque forma parte del selecto grupo de libros que no he podido terminar, club que podéis creerme solo formarán cuatro o cinco libros.

El libro consiste en una serie de entrevistas y opiniones sobre varios ¿emprendedores? que el bueno de Andrés tuvo a bien entrevistar. De paso aprovecha para mostrarnos lo guay que es, lo que ha viajado y los contactos que tiene para entrevistar a todos en persona.

El género de la entrevista me gusta, hay algunos que son interesantes y el planteamiento del libro me atrae. Pero lo que no soporté es que en todos los casos, los llamados emprendedores que arriesgaron y se atrevieron a innovar tenían un denominador común; dinero.

Estos sacrificados emprendedores tenían padres: empresarios, políticos o de clase media alta acomodada.

Cuando digo clase media me refiero a clase media de verdad porque en España, por alguna extraña razón, se cree que una persona mileurista es clase media y no hijos míos. no. Eso es un currela de toda la vida que llega justo a final de mes, la clase media como tal surgió cuando comenzó a haber pequeños empresarios a los que les iban bien las cosas, para añadir un escalón entre los trabajadores y los grandes empresarios.

No voy a comentar ningún caso en concreto porque no considero que sea necesario. Es el tufillo que desprenden todas las historias lo que me tira para atrás.

Uno de ellos se tomó uno o dos años sabáticos para viajar por toda Latinoamérica para apuntar ideas e inspirarse. Otros pidieron dinero a familiares para montar el negocio; no hace falta decir que no hablamos de cinco o seis mil euros…

El dinero es el factor común, no porque ellos lo tuvieran desde el primer momento, sino que en su entorno lo había. Todos estudiaron en colegios privados o Universidades elitistas, por lo tanto tenían contactos, recursos…

Y con esto llegamos a lo que realmente me ha cabreado de este libro, su continuo mensaje de ¿Véis como cualquiera puede montar una empresa? indicando que los ejemplos que él está exponiendo es lo común, que esas personas de las que él está hablando son el común de los habitantes.

No hace falta decir que ser hijo de: embajadores, farmacéuticos, empresarios… No es que no sea lo habitual en Latino América, sino en ninguna parte del mundo; porque cualquier persona a la que sus padres puedan financiarle el negocio, pueda permitirse dos años para viajar e inspirarse, tenga amigos a los que haya conocido en universidades privadas que te aporten contactos o socios para tu negocio puede arriesgarse a emprender con relativas garantías de éxito.

Un emprendedor no es alguien común que monta un negocio para sobrevivir, eso sigue siendo un autónomo puteado.

Un emprendedor es un empresario burgués al que le quieren poner un nombre moderno para generar una nueva burbuja de negocios que buscan Business Angels, otra palabra también inventada para referirse a los inversores de toda la vida.

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