Adalberto, Marcia y El Indigente.

“El silencioso vuelo del búho” del dramaturgo Sergio Masís Olivas ganó el Undécimo Concurso de Dramaturgia Inédita del Teatro Nacional. Esta puesta en escena se presenta en la Sala Vargas Calvo desde el pasado 24 de setiembre y hasta el próximo 15 de noviembre. El elenco conformado por Claudia Catania, Sergio Masís y Juan Carlos Calderón, es dirigido por Gladys Alzate.

En temas de concursos siempre hay ganadores y perdedores, es inevitable, pero cuando el dinero que paga a los premiados es parte del presupuesto de una institución estatal, por lo tanto, dinero del pueblo, es importante asegurar que las obras elegidas cumplan con criterios de calidad. En este sentido, esta pieza teatral cumple con mis expectativas y las rebasa.

Gracias a Juan Carlos Calderón experimenté el teatro por primera vez en un taller dirigido por este en la UCR, el juego y la magia del teatro me conquistaron para que un par de años después decidiera optar por una beca en el Taller Nacional de Teatro, lugar que se convirtió en mi hogar durante dos años y el cual llevo en mi corazón porque me hizo crecer como ser humano y me enseñó que la vida es mucho más que los prejuicios que se nos implantan en el sistema educativo “formal”. Ahí conocí al talentoso maestro Sergio Masís, profesor de actuación que nos logró cautivar con sus enseñanzas y que, sobre todo, nos dejó claro que cuando se hace teatro hay un gran respeto por el escenario, el público, el texto, en fin, por todo el ritual que rodea a este hecho artístico. Contextualizo la naturaleza de relación con ambos porque mi apreciación está cargada de emotividad, pero trato de ser objetivo.

Sinopsis. Una pareja tiene una tradición navideña: invitar a un indigente para su cena de navidad, pero esta vez la tradición se va a ver afectada pues el indigente que goza de dicha suerte no es cualquier indigente.

La Sala Vargas Calvo, uno de los espacios más íntimos para hacer o ver teatro, es el lienzo perfecto para todo tipo de obra psicológica en la que las actuaciones son el plato fuerte de una puesta en escena. En este sentido, esta obra es potenciada en su fuerza dramatúrgica por las sólidas actuaciones de todo el elenco, pero en particular me encantó la actuación de Masís, ya que me fue imposible reconocer en su personaje, rastro alguno del profesor de actuación. Por otro lado, la estética de la puesta fue exquisita: los recursos de escenografía, vestuario, sonido e iluminación, se fusionaron en una amalgama perfecta y lograron transportarme al sombrío lugar en el cual los personajes ocultaban sus más profundos temores y más grandes secretos.

Mi recomendación: no se pueden perder esta obra si les gusta ver a seres humanos realmente atormentados por su pasado, si quieren ver buenas actuaciones, o si les gustan los finales inesperados. Recalco que a esta obra no le hace falta publicidad, casi todas las funciones están agotadas, simplemente escribo de teatro cunado tengo algo bueno qué decir.

TIP: Si compran las entradas por internet con tarjeta de crédito o débito, es más probable que consigan entradas. Para esto vayan al sitio web del Teatro Nacional de Costa Rica (Hay que registrarse y es un poco lento el asunto, pero eso es mejor que ir a hacer fila y jugarse el chance).