Himno nicaragüense nos expone…

No sé si cantar el himno de Nicaragua es la mejor idea para acercar a los niños Nicaragüenses a sus raíces (tomando en cuenta que es muy probable que la mayoría no lo sepa, sería mejor enseñárselos primero, al igual que aprenden los himnos de Costa Rica). Pero tomar en cuenta a la población inmigrante más grande en Costa Rica es una muy buena decisión en un mes cívico. Hoy es Nicaragua, el próximo año puede ser Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Canadá, Francia o Guatemala, ¿qué tiene de malo? Todo lo contrario, mostrarle a los niños que existe un mundo más allá de Peñas Blancas y Paso Canoas, que sus manifestaciones culturales tienen el mismo valor que las nuestras, que podemos aprender de ellas y que podemos apreciar la belleza de las mismas, es una iniciativa loable.

Qué lindo sería que nuestros hijos crecieran en un sistema educativo que les muestre la pluriculturalidad en la que están inmersos, que les enseñe que no hay niños «especiales» sino diferentes, pero que esas diferencias los hacen a todos muy especiales. Escuelas y colegios en los que la discriminación y el matonismo sean parte de la historia y no de su cotidianidad, en fin, un lugar que los prepare para ser empáticos, amorosos, libres, es decir, felices.

¡Qué mal que un gesto que podríamos aprovechar para aumentar la cultura general de nuestros niños y niñas, nos exponga como sociedad!

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