En el sector Fintech más disruptivo, empieza a hablarse de la Singularidad Financiera, una especie de derivado de la singularidad tecnológica que cambiará la forma de invertir y gestionar los activos financieros y los patrimonios

De la Singularidad Tecnológica a la Singularidad Financiera: un viaje acelerado hacia el futuro de la Banca

“The future is already here — it’s just not evenly distributed”, mi cita favorita de William Gibson, escritor y autor del Neuromante

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Durante los últimos meses hemos estado hablando cada vez con mayor interés sobre el advenimiento de la Singularidad Tecnológica y sus implicaciones en la sociedad, las personas y las organizaciones. Cuando hablamos de singularidad tecnológica nos referimos a ese momento concreto de un futuro no muy lejano — entre 2029 y 2045 — en el que construyamos una Inteligencia Artificial que supere en capacidades a una inteligencia puramente humana.

En una segunda etapa, apoyándonos en el paradigma de la exponencialidad y los rendimientos acelerados esgrimidos por Ray Kurzweil — creador del concepto -, ésta IA superaría las capacidades de varios humanos juntos e incluso, en un momento dado, de la Humanidad en su conjunto.

De momento es un concepto teórico impulsado por el propio Kurzweil y los promotores de la Singularity University — como Google o la NASA -, pero cada vez son más los futuristas que apuestan con datos en la mano, a que acabará por volverse algo real.

Del mismo modo, en la industria financiera, especialmente dentro del sector Fintech más disruptivo, empieza a hablarse de la Singularidad Financiera, una especie de derivado o spin-off de la singularidad original que plantea que en unos años o décadas a lo sumo, los avances en computación e IA unidos a la creación de un ecosistema de nuevos inversores dotados de herramientas y tecnologías financieras extremadamente precisas, acabarán generando mercados casi perfectos donde simplemente nos podremos sentar a contemplar cómo se realizan inversiones “ideales” con máxima rentabilidad y riesgo casi nulo.

Para los impulsores de esta teoría, los futuristas Fintech, los conceptos de exponencialidad tecnológica y del ecosistema de IAs como inteligencia global distribuida son los que sirven de cimientos a esta hipótesis e intentan sustentar su verosimilitud.

Por supuesto, esta eventual Singularidad Financiera no es más que una elucubración, pero puestos a plantear que lleguemos a construir una IA superior en capacidad a varias inteligencias humanas juntas ¿No sería este otro punto alcanzable por pura lógica? Esta teoría tiene grandes detractores que la ven como un espejismo teórico más que como una línea de trabajo a explorar. Es el caso de Robert J. Shiller, Nobel de Economía, en su último artículo sobre la “falacia” de la Singularidad Financiera. Frente a ellos, otros expertos en Exponential Finance, la ven todavía lejana pero alcanzable.

Lo que sí es seguro, es que el mundo en general, y el sector Fintech en particular, está a punto de cambiar de forma irreversible e inevitable gracias a la tecnología y a los avances científicos. Ante este cambio sólo podemos intentar ocupar un buen sitio, en primera fila a ser posible, para que la ola nos alcance con la máximas garantías. Sólo así conseguiremos que en lugar de arrastrarnos hacia las profundidades, nos sirva para elevarnos y llegar mucho más lejos.

La pregunta clave es ¿de verdad estamos listos para subir a una ola de esta magnitud?

Quizás, lo primero que deberíamos asumir es que el cambio va a producirse de forma inevitable, sea cual sea nuestra actitud al respecto, las medidas que tomemos para prepararnos y la envergadura final del cambio, posiblemente mucho más radical que cualquier otro cambio que haya habido en la historia humana.

En segundo lugar, tenemos que prepararnos a nosotros mismos y a nuestras organizaciones para que el cambio sea positivo y beneficioso, poniendo las nuevas tecnologías y paradigmas al servicio de nuestros objetivos e intentando ir dos pasos por delante respecto a nuestros competidores. No estar a la última, esta vez y más que nunca, es igual a “no estar”.

Por último, en tercer lugar, debemos asumir que el cambio ya no va a detenerse, que a partir de este momento vamos a vivir en una fase de cambio continuo y acelerado, un cambio exponencial sobre el que será complejísimo hacer predicciones precisas. En este sentido, la tecnología será también la que nos dote de nuevas brújulas digitales: Big Data, Machine Learning, Inteligencia Artificial, Computación Cognitiva, Robots Expertos (ChatBots, FinBots, etc.) y sobre todo, los avances en computación que hagan posible que la ley de Moore siga cumpliéndose.

No sabemos hasta qué punto será real la singularidad tal y como Ray Kurzweil y su entorno pronostican. Tampoco sabemos exactamente cómo se llegará a este momento de ruptura con el paradigma anterior y pre-digital, ni tenemos suficiente información para “imaginar” de forma fiable un mundo post-singularidad; de momento, sólo podemos intentar tantear tímidamente el terreno con ayuda de expertos, tecnólogos, futuristas e innovadores intentando prepararnos para algo muy grande que cambiará nuestra forma de vivir para siempre.

¿Estás preparado para afrontar el cambio?

¿Estás preparado para ser parte de él?

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