Cannabis sativa: recreación y sanación
¿Cuáles son sus beneficios? Mitos y realidades de una planta que sigue en el centro de la discusión por su potencial reglamentación en algunos países.
Por Juliana Correa Botero, Manuela Lozano Ángel y Danilo Quintana Herrera

La discusión sobre el uso y legalización de la cannabis sativa siempre ha estado vigente, debido a sus múltiples usos médicos y/o recreativos. “La cannabis sativa ha sido usada de manera milenaria, su consumo y su prohibición pertenecen solo al siglo XX. En las sociedades no occidentales su uso no estaba desligada a lo medicinal de los rituales. La separación de lo medicinal, de lo científico y de lo recreativo es una invención occidental”, explica Daniel Bedoya, magíster en Historia e investigador de la historia de las drogas en Colombia.
En Colombia, el 11,5% de la población, entre los 12 y 65 años, han probado marihuana por lo menos una vez en su vida, según el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas (2013)
Son los hombres quienes consumen más. Asimismo, el estudio revela que la edad en que se presenta mayor índice de consumo va de los 18 a los 24 años con un 8,2% de prevalencia, seguido por los adolescentes con un 4,3% y jóvenes de 25 a 34 años con un 3,8%. Medellín es la ciudad en que más se consume marihuana en el país con un 7,5%, seguida de Risaralda y Quindío.
Además de los fines recreativos, la planta también cuenta con componentes que sirven para la creación de textiles, alimentos y, sobre todo, algunos se usan con fines terapéuticos.
Por ello, es necesario hacer una diferenciación entre la cannabis sativa, la marihuana y el cannabidiol. Por eso, nos enfocaremos en dos facetas: el cannabidiol como alternativa medicinal y la marihuana como psicotrópico.
CBD: el lado terapéutico del cannabis
El cannabidiol (CBD) es uno de los más de 80 cannabinoides compuestos presentes en la cannabis sativa. Algunas personas relacionan esta planta con la marihuana, sin embargo hay mucho más por conocer de ella: sus componentes y beneficios.
Investigadores, médicos y personas del común se han interesado por conocer sobre la planta y sus cannabinoides. Dos han acaparado la atención: tetrahidrocanabinol (TCH) y cannabidiol (CBD).
El TCH es el principal constituyente psicoactivo de la planta. Por ejemplo: la marihuana está compuesta por altos niveles de TCH, el cual produce euforia, cambios de humor, altera sentidos y afecta el sistema nervioso central. Es decir, genera la sensación de “traba”.
El CBD es un cannabinoide no psicoactivo. Cuenta con diferentes beneficios terapéuticos: reduce las crisis epilépticas, mejora enfermedades cutáneas como la psoriasis, disminuye la depresión y ansiedad, ayuda a conciliar el sueño. Incluso se dice que es antitumoral y sirve para hacer más tolerable la quimioterapia.
María Gabriela García, médica especialista en toxicología, menciona que el CBD se está recomendando a niños y bebés con epilepsia refractaria. Ella asegura que “en el control convulsivo se ha visto muy buen efecto aunque sin conocer por ahora los efectos a largo plazo”.
Un claro ejemplo de esto es el caso de Charlotte Figi, una niña de 10 años con Síndrome de Dravet que presentaba apróximadamente 300 crisis epilépticas a la semana. A los siete años su historia dio la vuelta al mundo porque la menor de edad era tratada con cannabidiol bajo el consentimiento de sus padres Matt y Paige Figi.
Charlotte no podía comer, caminar o hablar normalmente. Su corazón se detuvo en varias oportunidades y su calidad de vida no podía estar más quebrantada. Sin embargo, tras el suministro de CBD pasó de 300 crisis semanales a dos o tres al mes. Ahora come, camina e incluso sale a montar bicicleta. Su vida dio un vuelco de 180 grados.
Así como Charlotte, cada vez más personas se atreven a probar alternativas medicinales como el cannabidiol, producto 100% natural que no contiene sustancias químicas sintéticas y no suele presentar efectos adversos. Sin embargo, se recomienda que un médico vigile su dosificación.
En Colombia, según la Ley 1787 del 6 de julio de 2016, el uso y comercialización del cannabis y sus derivados con fines científicos y medicinales es legal, siempre y cuando sea regulado por el Ministerio de Justicia y del Derecho, el Ministerio de Salud y Protección Social y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, entes encargados de todo el debido proceso de cultivo, producción y distribución.
Por todo esto, es importante que las personas conozcan más a fondo las diferentes opciones medicinales que se ofrecen como el CBD. Además, es necesario aclarar las diferencias entre sus componentes.
Uso recreativo

En el país, después de la implementación de la Ley 1787 ya es posible el uso y consumo de marihuana de manera medicinal. Sin embargo, el uso recreativo de esta sustancia aún no se legaliza pese a las múltiples iniciativas que han tenido movimientos como la Comunidad Cannabica Colombiana. La legislación colombiana también le permite a las personas que consumen cannabis sativa con fines recreativos portar hasta 20 gramos de marihuana. Sin embargo, no se puede consumir en lugares públicos, a diferencia de otros países.
A pesar de los avales legislativos que tiene la cannabis sativa en Colombia, la sociedad aún tilda de manera negativa a quien la consume. Al respecto, Daniel Bedoya dice: “Una de las funciones de nosotros los consumidores frecuentes es demostrarle a la sociedad que hay muchos usos, entre esos el recreativo y que no está necesariamente vinculado a la criminalidad, y una de las mejores formas para demostrar eso es el autocultivo y el consumo responsable”.
Cultivar: “Mi forma de ganarle al narcotráfico”
Algunos colectivos pro cannabicos fomentan el autocultivo, una manera fácil, económica y divertida de obtener la marihuana. Desde hace cinco años, Andrés Salazar cultiva cannabis sativa en el patio de su casa, en el casco urbano del municipio de Marinilla. Andrés tiene nueve plantas que le proporcionan suficiente marihuana a él y a sus amigos. “Yo empecé a cultivar porque estaba cansado de los baretos que venden en las plazas: siempre estaban mal armados, secos y nunca tenía certeza de qué es lo que me estaba fumando”, afirma Salazar, quien se convirtió en un fanático del autocultivo. Según él, “es la manera más directa que uno tiene para acabar con el narcotráfico y fumar rico” .
Andrés consigue las semillas, las pone en un poco de algodón humedecido y las mete en el closet, aproximadamente durante una semana. Cuando estas empiezan a germinar, por las condiciones de oscuridad y humedad adecuadas, las saca y las planta, con aproximadamente tres centímetros de profundidad. Andrés prefiere sembrarlas de una vez en la que será su maceta definitiva, mientras que otros prefieren transplantarlas una vez estén más grandes.
Las plantas de marihuana necesitan 12 horas de luz y 12 de oscuridad para que florezcan. Por eso, en países tropicales como Colombia se cultiva más cannabis sativa que en otros, donde se tiene que realizar de manera hidropónica (por medio de luz artificial). También debe existir un equilibrio entre la sequedad y el riego que se le da.
Son altamente vulnerables a las plagas y cualquier error en su cultivo podría arruinarlas. “Cuando yo empecé a cultivar perdí muchas plantas, unas porque me salían machos, las que dan flor solo son las hembras, otras porque no les daba la luz suficiente, o porque aquí en Marinilla suele llover con frecuencia y eso daña también las maticas”,cuenta Salazar.
Luego de que la planta florezca, se pueden extraer los cogollos, que son finalmente los que se fuman. “Yo prefiero esperar a que los cogollitos maduren bastante porque la traba es más fuerte así, si uno lo arranca rápido la concentración de THC no es tan alta entonces el viaje es más suave”, comenta Andrés.

La legislación colombiana permite tener hasta 20 plantas de marihuana sin ser penalizado, por lo cual Andrés no corre ningún riesgo por autocultivar. Pero él no solo cultiva, le vende a sus amigos cercanos pues considera que su marihuana es mejor que la que comprarían en cualquier plaza. “No es una venta en sí, es más bien un intercambio, pues ellos todo el tiempo me están ayudando con los fertilizantes y todas las cositas que necesito para el cultivo”.
Consumir: “La vida es mejor fumando”
El autocultivo es una forma segura de saber lo que se está fumando, pero es un proceso complejo que no es para todo el mundo. A muchos solo les interesa lo que viene después: el consumo. Cualquiera puede ser la motivación para hacerlo, desde la simple curiosidad de la primera vez, hasta la necesidad corporal que siente un fumador frecuente. María Rendón tiene 23 años y desde hace cinco fuma casi todos los días. Es histocitologa (evalúa microscópicamente muestras celulares de todo el organismo humano) y sin temor expone su consumo en redes sociales y ante su familia, aunque ha sido difícil sobrepasar los tabú que acompañan a la figura de una mujer consumidora de marihuana.
María asegura que desde el momento en que le dio la primera calada a un porro su vida es más feliz. “La probé cuando tenía 18 años y no he parado de fumar, no ha sido un impedimento para nada en mi vida, todo lo contrario, sin la marihuana no hubiera podido sobrellevar muchos momentos”.
María fuma siempre al despertar. Según ella le da la capacidad de planear con calma su día y de no dejarse afectar directamente por las situaciones que puedan llegar a pasarle. Ella trabaja en un laboratorio patológico y fuma antes de ir a trabajar ya que según ella su trabajo le genera un estrés que solo la marihuana puede calmar. “Si bien mi trabajo conlleva una responsabilidad fuerte pues consiste en leer muestras clínicas, no siento que fumar marihuana haga que cometa errores. Nunca me he equivocado en la lectura de las muestras. Por el contrario, siento que al estar fumada puedo concentrarme más en el trabajo”
La cannabis sativa potencia los sentidos: la visión, el olfato, el gusto. “Ver una serie, comer, tener sexo, no es lo mismo si no fumo, si bien también lo disfruto sin fumar no se compara jamás con el poder extra que le da la marihuana a estas actividades”, comenta Rendón.
Pensar en una legalización total (cultivo, consumo y distribución) de la cannabis sativa no es tan viable en nuestro panorama. “Pretender que las leyes, que nuestros gobernantes serán condescendientes con los consumidores y que la van a legalizar es algo iluso. Sin embargo, considero que la lucha que se le puede hacer es desde la ciudadanía, desde un consumo consciente y sobretodo desde el autocultivo”. Bedoya también plantea que se podría empezar a ver el consumo recreativo como se hace con el alcohol, la nicotina y los energizantes.
Prueba tus conocimientos sobre este tema.
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¿Recuerdas a Pacman? Es la misma metodología solo que nuestro personaje principal es una planta de Cannabis. ¡Que te diviertas!