Los retos de la UdeA, seccional Urabá

En 22 años han salido 1.700 profesionales de esta seccional. Las sedes de Turbo, Apartadó y Carepa cuentan en la actualidad con 1.494 estudiantes.

De La Urbe
Aug 28, 2017 · 5 min read

Juan Arturo Gómez Tobón — Juan.gomez2@udea.edu.co

Jorge Humberto Quiroz, director de la Seccional Urabá, con estudiantes nuevos. Foto: Adriana La Rota.

Al entrar a la sede de la UdeA en Apartadó, lo primero que llama la atención es esta frase de Gabriel García Márquez: “Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para el que tiene corazón”.

La frase resume uno de los principales retos de la región más golpeada por la violencia en Colombia. El olvido no puede ser una opción y ese compromiso social lo asume la Universidad en Urabá. Así lo reitera Jorge Humberto Quiroz Ortega, director de esta Seccional.

Sin embargo, formar para afrontar los retos de la paz no es el único desafío de la U de A en la región. Existen otros como evitar la alta deserción estudiantil, educar a los urabaenses para que cambien su realidad y la del entorno, y preparase para recibir a los reintegrados de las Farc a la vida civil..

Quiroz Ortega habla sobre estas problemáticas.

¿Cuáles son los principales retos de la U de A en Urabá?

La deserción estudiantil es nuestro principal reto. El porcentaje es del 38,36%.

¿Cuáles son causas de la deserción?

El factor que más incide es el transporte. Tenemos estudiantes que se tienen que desplazar desde Arboletes o Mutatá y Dabeiba. Los altos costos de los pasajes afectan la economía del estudiante. Un solo trayecto llega a veces a $30.000. A muchos solo les queda la opción de echar dedo.

Falta apoyo en este sentido de los municipios de la región para impactar esta realidad. Algunos nos piden que llevemos la universidad a sus municipios, pero es difícil abrir sedes en todos. Se debe garantizar la movilidad de los estudiantes a las actuales sedes. Además, contamos con una gran oferta de pregrados virtuales.

¿Qué hace la universidad para evitar esa deserción?

Las problemáticas son diferentes en cada seccional. Por ello, el rector creó las mesas de trabajo. En Urabá, entre otras, está la mesa de movilidad, que en compañía de Asomura (Asociación de Municipios de Urabá) y su director, Adolfo Tabares, miran con las alcaldías y los transportadores los apoyos que se les puede brindar a los estudiantes. Pero esta es una iniciativa de la U de A como tal, desde la Seccional, más no interinstitucional. En el tema de movilidad, los municipios han dejado sola a la universidad. Se necesita más apoyo en este sentido. Mientras llega, el estudiante se sigue retirando.

Sede Ciencias del Mar, Turbo.

El costo de un estudiante de la Seccional por semestre está en $ 6.500.000, pero si tomamos en cuenta la deserción en los últimos semestres, este se duplica y hasta cuadriplica. La mayoría de los estudiantes pagan mil pesos por semestre. Además, el 90 % cuentan con becas de la Gobernación, Banfruit, Dragados del Darién o Confiar, pero esto se les va en libros, alimentación, pago de Internet y transporte. Y si se toma en cuenta el valor de los pasajes intermunicipales ese dinero no es suficiente.

Usted habla de otras causas de la deserción, ¿cuáles son?

El nivel académico. La educación media en la región es deficiente. El estudiante no llega preparado para la educación terciaria que brinda la universidad y los estándares académicos de la U de A son exigentes.

Desde hace dos años la seccional Urabá está trabajando en un programa de permanencia estudiantil y para el ingreso contamos con el Pivu (Plan de Inducción a la Vida Universitaria), donde se prepara al estudiante para la vida universitaria.

El Pivu vale de $280.000 pesos y es un costo alto para la mayoría de las familias de Urabá. ¿Usted cree que se impacte positivamente con este?

Conocemos esa realidad. Pero la Universidad no puede suplir las deficiencias de todo un andamiaje educativo del país. Por ello brindamos preparatorios y nivelatorios en vacaciones y contamos con semilleros acordes a cada carrera.

Sede Apartadó. Foto: Adriana La Rota.

¿Cómo se está preparando la Seccional Urabá para los posacuerdos con las Farc?

La Seccional en este tema está acorde con unos lineamientos de la universidad. El rector, Mauricio Alviar, para tal fin nombró al doctor Roger Uribe Álvarez, asesor de proyectos especiales U de A. Él es encargado de coordinar todo lo concerniente al proceso de paz, como reintegración a la vida civil de los desmovilizados y el apoyo a las víctimas.

La U de A se está poniendo acorde a la realidad de posconflicto. Las víctimas, en lo que respecta al pago de derechos para presentar el examen de admisión, están en igualdad de condición que las comunidades afrocolombianas o indígenas. Para estos no tiene ningún costo.

Si mañana llegan unos reinsertados de las Farc a la Seccional y dicen: quiero estudiar en la Universidad. ¿Qué hay para ellos?

El ingreso a la Universidad solo es posible mediante el examen de admisión. A nivel de la oficina de extensión se pueden brindar capacitación, como se hace al resto de la población. Hace tres meses, Hernando Muñoz, decano de la facultad de Ciencias Sociales, lideró una visita con 27 docentes y el director de la Seccional Urabá a la ZVTN en Llano grande, Dabeiba. El propósito es ir a estos lugares y conocer las necesidades, no solo de los reintegrados, sino de la comunidad en general. Las Farc quedaron de entregar un diagnóstico de las necesidades de capacitación especificando la edad, nivel educativo e intereses. Ese informe, apenas lo tenga la universidad, se mirará la implementación acorde a la realidad presupuestal de la U de A.

¿Las comunidades tienen cabida en ese proyecto?

La intención de la Universidad no es solo llegar a los miembros de las Farc. La obligación de la U de A es impactar positivamente esos territorios signados por décadas de violencia sin distingos. Hay que lograr que el trabajo de la U de A llegue también a los campesinos y comunidad en general.

Hemos hecho reuniones con los alcaldes, personeros y líderes comunales de la región. En el caso específico de Dabeiba, la comunidad siente que el Estado enfocó todo el andamiaje del posconflicto hacia las Farc. Ellos piden que les den la importancia que se merecen como víctimas y que sean visibilizados por el Estado. En resumidas cuentas, la U de A no está esperando que las víctimas y los reintegrados de las Farc vengan a la universidad.

¿Cómo llegamos? Sí, llegamos con programas virtuales o con programas presenciales, pero se les debe garantizar a los reintegrados de las Farc y a las comunidades el acceso a Internet y transporte.

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