Representante estudiantil UdeA, una tarea pendiente

La elección del representante estudiantil de la UdeA quedó nuevamente en suspenso. Los estudiantes reclaman nuevos mecanismos de control, acordes con los tiempos que atraviesa esta institución y el porvenir electoral no parece prometedor.

Por María Antonia Soto Medina y María José Folleco Meléndez

Mediante la Resolución Rectoral 42600 del 20 de febrero de 2017 se convocó a los estudiantes de pregrado y posgrado a elegir a sus representantes, principal y suplente, ante el CSU.

La representación estudiantil en la Universidad de Antioquia ante el Consejo Superior Universitario (CSU) todavía es una tarea pendiente, pero “son los estudiantes los que deben estipular la manera en la que pueden hacer su elección para esta representación”, dice Elvia María González Agudelo, decana de la Facultad de Educación y representante de las directivas académicas ante el CSU.

Luego de 14 años sin representante estudiantil ante el CSU, este año se programó en dos ocasiones la elección y de las cuatro planchas acreditadas para la votación ninguna quedó en contienda por cuenta del retiro paulatino de los estudiantes candidatos, lo que generó que finalmente se declarara desierta.

Una elección fallida

El 22 de marzo de 2017, mediante la Resolución Rectoral 42712, se levantó la suspensión de la convocatoria para la elección de los representantes, principal y suplente, ante el CSU.

La Asamblea General de Estudiantes permitió crear escenarios de discusión en torno a la representación estudiantil. Esta Asamblea no solo tiene una voz ya que, como lo explica David Hernández, Secretario General de la Universidad, es un espacio que agrupa muchos intereses a través de diferentes momentos en la historia, “pero sin lugar a dudas fue un espacio decisivo y propició un debate importante y sobre este se tomaron decisiones”.

El hecho de abrir este tipo de espacios y generar debate y discusiones mediante argumentos es un modo de representación y participación en política que, para la decana González, hay que respetar. Ella considera que “el rector debe cumplir con la norma y abrir la convocatoria para estas representaciones, pero son los estudiantes los que deben decidir si van participar o no en un asunto de democracia”.

La Asamblea General de Estudiantes hizo públicas varias inconformidades frente al proceso de elección que se estaba realizando, entre ellas, que se convocara en 2017 y no en 2018. Según Alexander Rúa, líder estudiantil y estudiante de Ciencias Políticas, “lo que le faltó al rector fue conversar con los estamentos”. Además, manifestó que la Asamblea reclama mecanismos de control eficientes que regulen la “financiación desbordada de las campañas”.

Estas inconformidades generaron que la Asamblea General de Estudiantes promoviera el voto en blanco, después de tener una asamblea con el Rector Mauricio Alviar el día 29 de agosto del 2017, en la que se llegó a la conclusión de que, si el voto en blanco salía victorioso, las elecciones serían aplazadas hasta el próximo año.

A raíz de esto, las cuatro planchas comenzaron a retirar sus candidaturas. La primera plancha en desertar estaba conformada por Julián David Martínez y Melissa Valencia, quienes aseguran que su retiro se debió al interés de no deslegitimar la decisión de realizar las elecciones en el 2018, tomada por la Asamblea.

La segunda y la tercera plancha retiradas fueron las de Santiago Vélez y Hemel Pacheco, llamada “Juntos UdeA”, y la conformada por Esteban Jaramillo y Juliana Betancur.

Vélez y Pacheco aseguraron que tomaron esta decisión por el poco apoyo estudiantil y la posible anormalidad académica que se podría generar. Por otro lado, la plancha de Jaramillo y Betancur, se retiró por la presión que había, especialmente por parte de la Facultad de Comunicaciones, la cual deslegitimaba la representación por parte del candidato principal.

La última plancha, con Felipe González y Juan Esteban Montoya, llamada “Me gusta la UdeA”, tomó su decisión de retirarse un día antes de las elecciones. Para ellos, el hecho de ser la única opción al lado del voto en blanco, en este espacio de democracia, no era congruente.

Todos pierden

Se estableció una convocatoria para la elección de los representantes estudiantiles, principal y suplente, ante el CSU fijando como fecha de elección el 5 de septiembre del mismo año, gracias a la Resolución Rectoral 42806 del 24 de abril de 2017.

El profesor Juan Carlos Arenas concluye que la comunidad universitaria, en general, pierde al haberse declarado desierta la elección, ya que en “una institución democrática es mucho mejor tener espacios de representación que no tenerlos”. Para el profesor esto no es un triunfo de la Asamblea, sino “una derrota democrática para el estamento estudiantil”.

Néstor David Restrepo Bonnett, Secretario de Educación Departamental y encargado de suplantar al Gobernador en el Consejo Superior Universitario, ratifica el hecho de que la mayor pérdida es para los estudiantes, puesto que conviene tener a un vocero que tome decisiones en el CSU.

Restrepo dice también que la decisión del Rector de convocar a esta elección obedece al protocolo y un derecho estipulado en el artículo 5 del Estatuto General de la Universidad y que no conlleva intereses políticos personales.

Lo que se viene

En la Resolución Rectoral 43320 del 4 de septiembre de 2017 se declaró desierta la convocatoria para la elección de los representantes estudiantiles, principal y suplente, ante el CSU.

Por ahora hay incertidumbre, no se puede asegurar qué es lo que depara el 2018 para las próximas elecciones de representante estudiantil ante el CSU. Mientras tanto, varios estudiantes están programando encuentros para discutir los mecanismos y regulaciones que la Asamblea ha exigido.

Karen Venegas Puerta, estudiante de Derecho e integrante de la Oficina de Asuntos Estudiantiles de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, enuncia algunas de las propuestas que se han planteado en dichas reuniones, entre ellas el establecer un umbral electoral, y que de este se desprenda el concepto de revocatoria del mandato.

“También hemos propuesto que participen las personas de otras regiones. Hemos discutido sobre el voto en blanco y la regulación del mismo. Además, queremos generar estrategias para combatir la abstención que hay en la Universidad y que sea una elección de todos”, declaró la estudiante.

En definitiva, la representación estudiantil es algo que se seguirá discutiendo. Por esto es importante para la administración y la comunidad estudiantil llegar a un acuerdo que garantice unas elecciones que permitan más espacios de democracia.

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