Asamblea permanente en la U. de A.: en disputa la representación estudiantil (actualización)
Taller de Medios I*


La Asamblea General de Estudiantes de la Universidad de Antioquia se declaró en asamblea permanente luego del ultimátum que dirigió hace una semana al rector Mauricio Alviar Ramírez, para solicitar el aplazamiento, hasta 2018, de las elecciones de representante estudiantil ante el Consejo Superior Universitario (CSU), previstas para el próximo 6 de septiembre.
Esa determinación implica la suspensión de actividades académicas en la que, según la firma consultora Sapiens Research Group, es la segunda mejor universidad del país.
Este es el más reciente episodio de una discusión cuyos últimos antecedentes empiezan en 2004, año en que los estudiantes abandonaron su lugar en el CSU. Desde entonces, han pasado 13 años de debates sobre la naturaleza de la representación y la democracia universitaria.
Entre los argumentos de quienes exigen el aplazamiento se encuentra, por ejemplo, la falta de claridad sobre los procedimientos para la revocatoria del representante, sobre la financiación de las campañas, el papel de los estudiantes de las sedes regionales y la baja participación en una consulta realizada el 6 abril. En esa ocasión se pronunciaron 5.180 estudiantes y aunque de ellos 3.978, equivalente al 73%, votaron a favor de la representación, un sector del estudiantado cuestiona los resultados.
En contraste, para el rector Mauricio Alviar, esta “es una oportunidad muy valiosa para construir nuevos caminos de diálogo, proponer reglas de juego entre los propios estudiantes sobre esta representación y sus mecanismos de control”, dijo en un comunicado publicado el 24 de abril, a propósito del triunfo del sí en la consulta sobre la representación estudiantil.
La historia de la representación estudiantil
El cargo de representante estudiantil en el CSU se creó con la Ley 30 de 1992, pero no fue adoptado por la universidad hasta 1994, cuando fueron reformados los estatutos universitarios. Juan Camilo Herrera, profesor de la Facultad de Derecho y quien como estudiante fue representante estudiantil de la misma dependendencia, recuerda que Alexander Prada Pradera fue el primer representante y se posesionó en 1996, pero renunció en 1997, dice Herrera, por presión de los estudiantes que no estaban de acuerdo con sus filiaciones políticas cercanas a las del entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez.
Gustavo Marulanda, estudiante de Filosofía, sería el encargado de reemplazar a Prada, pero fue asesinado el primero de mayo de 1999 por paramilitares. El cargo permaneció vacante y no fue hasta 2002 que Wilmar de Jesús Mejía asumió la representación hasta 2004, cuando renunció, de nuevo, por el descontento de los estudiantes. Desde entonces, la universidad no cuenta con representante estudiantil.
Encuentro de posturas

Una de las posiciones en juego es la de quienes están a favor de la elección de un representante, pero critican la premura y las condiciones en las que se realizará. Daniel Palacio, de la Oficina de Estudiantes de la Facultad de Derecho (Ofae), argumenta que las elecciones no son pertinentes en este momento, debido a que “no hubo tiempo para hacer la discusión en cuanto a democracia representativa y participativa, que es lo que muchos procesos de aquí abanderamos. Además, no existen escenarios alternativos de participación”.
Por su parte, Alexander Rua, estudiante de Ciencias Políticas y administrador del medio de comunicación Infórmate UdeA, dice que apoya la elección del representante estudiantil, pero reconoce que el “proceso viejo” con el que se quiere elegir debe ser renovado a partir de discusiones, consultas y su implementación a partir de 2018 pues, a su juicio, “es excluyente y poco democrático”.
“El proceso de elección excluye a las personas de primeros semestres y regiones, pero soy consciente de que es necesario, pues es un billón de pesos de inversión los que están en juego y se pueden distribuir con la presencia de un representante. No definimos si se hace o no, ya está aprobado, definimos es bajo qué condiciones”, explica Rúa.
Agrega que el proceso se está dando bajo una “competencia desigual” de los aspirantes, debido a que no todos tienen la misma capacidad económica. También critica que la administración ha negado la promoción del voto en blanco.
Por el contrario, Santiago Vélez, estudiante de Sociología, miembro de la organización Juntos UdeA y candidato a representante estudiantil, cree que la elección del representante no se debe aplazar más. “La representación estudiantil tiene muchas limitaciones, no va a solucionar los problemas de la universidad que necesita estar acompañada de una sociedad gremial más sólida y amplia. ¿En tanto no se solucionen estos problemas no podemos realizar esas elecciones? En eso no estamos de acuerdo porque se siguen dilatando las cosas”, dice Vélez.
Cristian Céspedes, estudiante de Derecho de la sede Norte de la U. de A. y miembro del movimiento estudiantil Yarumal Crítica, comenta que en su municipio la elección se ha visto de manera positiva gracias a las visitas de los candidatos de la sede central.
Argumenta que es “una realidad necesaria para la universidad, la cual requiere diversos mecanismos para poder ejercer la democracia, que no se debe limitar a las decisiones de la asamblea, aunque las necesidades en cada región son diferentes”.
Entre tanto, existen posturas de acuerdo con las cuales la representación estudiantil no es una opción. Este es el caso de Santiago Valencia, miembro del Sindicato Estudiantil, quien afirma que “nosotros no le apostamos al escenario del sistema electoral, sino más bien a una construcción conjunta de base”.
¿Qué dice la administración?

Un afiche ubicado en varios puntos de la Ciudad Universitaria resume las posturas de los estudiantes que cuestionan la convocatoria a elecciones del próximo 6 de septiembre. Estas son las respuestas de David Hernández García, secretario General de la Universidad de Antioquia, a cada una de esas inquietudes:
No se puede revocar al que salga elegido por ningún motivo.
Un representante estudiantil podría no continuar dentro del Consejo Superior, no en el sentido de revocar su elección, sino en el momento en que incumpla un requisito de incompatibilidad o inhabilidad contractual con la universidad.
No hay igualdad y reglas claras en los recursos que financian las campañas de candidatos a la representación.
La Universidad de Antioquia no tiene establecido ningún reglamento ni norma para la financiación de las campañas. La universidad no financia ninguna campaña. Si van a realizar actividades, tiene que ser con recursos propios. Sin embargo, la universidad sí ha establecido unas condiciones de apoyo para todos los candidatos, por ejemplo, para los de las regiones la administración dispondrá de un tiquete aéreo para venir a los foros. También ponemos a disposición los servicios de comunicaciones: el portal, el periódico Alma Mater, correos electrónicos y la red institucional para divulgar en igualdad de condiciones la hoja de vida y las propuestas de los candidatos.
Hay exclusión: un porcentaje reducido de todos los estudiantes pueden ser candidatos a la representación
El estatuto general de estudiantes y las normas no generan exclusión, sino que definen requisitos para que el estudiante que sea elegido pueda desempeñar su papel de la mejor manera.
No hay igualdad de condiciones para candidatos a la representación de las regiones. Es prácticamente imposible que puedan ganar una elección.
Cuando se creó el Estatuto General de la Universidad de Antioquia en 1994, no existía la estructura ni la ampliación que hoy tiene la universidad en las sedes y seccionales. Pero la comisión rectoral para la elección de representante estudiantil incorporó algunos componentes que favorecen la participación de los estudiantes de las regiones, por ejemplo, que los estudiantes de las seccionales que se quieran inscribir, puedan hacerlo ante la dirección de la seccional.
El representante estudiantil no tiene que dar informe de lo que realice en nombre de todos los estudiantes.
La universidad no puede regular la calidad de los representantes y los estamentos. Es tarea de ellos. Si la universidad lo hace, sería una injerencia en el acto de participación y representación. Las buenas prácticas de informes de los representantes profesorales y deegresados podrían ser adoptadas por los estudiantes.
La administración de la universidad acomodó y desvirtuó la consulta estudiantil para justificar este proceso de elección.
La consulta estudiantil fue solicitada por la Asamblea General de Estudiantes, y el rector y el secretario General tomamos la decisión de aceptar la propuesta. La consulta se realizó y ganó mayoritariamente el sí a la representación estudiantil. El rector, en concordancia con los estudiantes, continuó con el proceso de elección.
* Valentina Herrera, Ana María Trujillo, Ana María Gómez, Leonardo Álvarez, Natalia Duque, Alejandra Zapata, Daniel Uribe, Daniela Sánchez, Laura García, Antonia Mejía, Andrea Acevedo, Natalia Hernández, Daniela Escobar, María Paola Aristizábal, Karen Sánchez, Laura Herrera