Persistir

Ella decía que nunca le había pasado algo así, que perdía el control, que estaba destrozada, cansada simplemente de estar cansada. Quería desaparecer.

Las salidas eran muy monótonas, arrodillada en frente del inodoro más cercano, o tirada en una cama llorando, en su defecto, también agregó la posibilidad de un piso. Llantos sinceros, que derramaban gotas de soledad, de cansancio, miedo, e inclusive, odio propio.

Ella decía que no era como inocentemente, podemos imaginarlo, que no hay héroes que te rescaten, que una cosa lleva a la otra y que un día no muy lejano íbamos a encontrar al cuerpo. Al cuerpo sin la tristeza que soportaba, sin los dolores que sufría y sin los trastornos que la abrumaban.

Pero no, hay microsegundos que separan la vida y la muerte, donde un valiente elige quedarse, enfrentando lo que lo atormenta, con un pensamiento optimista que repite en el interior “todo va a estar bien” ,y donde otro valiente elige irse, cambiar, conocer lo desconocido, lo que no va más allá de la imaginación.

Era excesivo el miedo que corría por su cuerpo durante esos microsegundos, muchas preguntas y pocas respuestas. Ella temblaba, pero persistió, supongo que de eso se trata, de persistir.

Y ahí estaba ella, gritándome pero a la vez suplicándome que pare. Y si, yo paré, y escribí esto.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Del’s story.