ENTRE EL CUERPO Y LA MENTE

Fotografía: Santiago Arau

A partir del 5 de agosto hasta el 21 del mismo mes se llevaron a cabo los juegos olímpicos Brasil 2016, donde se presentaron diversas actividades físicas tales como gimnasia, deportes acuáticos, atletismo en todas sus ramas, entre muchas otras. Y en donde México estuvo presente con deportistas de gran nivel competitivo. Sin embargo, los resultados que ha tenido la delegación mexicana en cuanto a las medallas están generando una injusta lluvia de críticas hacia nuestros atletas.

Jamás nos ponemos a pensar que somos un país con muy poca cultura deportiva, que nos encontramos en los primeros lugares de obesidad, los planes de estudio en las escuelas públicas y algunas privadas casi no contemplan al deporte como una actividad importante. Y si a eso, le sumamos la opacidad del trabajo de las diferentes federaciones del deporte de alto rendimiento, en donde el atleta es el último eslabón de la cadena de prioridades, da como resultado lo que estamos viendo en estos juegos olímpicos.

En algunos casos el supuesto fracaso si podría atribuirse a la mentalidad de los deportistas, con esto no me refiero a que se sientan inferiores ni mucho menos, sino que encima de lidiar con la presión de enfrentarse a deportistas con una calidad y preparación de un altísimo nivel, tienen que cargar en sus hombros la presión y frustración de un país que amparado bajo un falso patriotismo les exige un resultado que está en ocasiones por diferentes circunstancias fuera de su alcance. Este es el caso del equipo de clavados, de box y de tiro con arco en particular

Por otro lado nos enfrentamos a otros obstáculos que están fuera de nuestras responsabilidades, y me refiero a cuestiones físicas y genéticas propias de nuestra raza.

Pero, ya nos desviamos de lo que realmente importa, que los resultados obtenidos en estos juegos olímpicos nos dan pie para restaurar todo nuestro sistema deportivo, partiendo del análisis de cada federación y de la administración de los recursos, asegurándose que estos lleguen al elemento principal que es el deportista, también implementando nuevos sistemas de entrenamiento y sin olvidar fortalecer el trabajo mental a través de profesionales en psicología deportiva.

Pero al final del día, ¿quién soy yo para opinar sobre este tema? Si ni siquiera soy capaz de correr uno par de metros en lugar de tomar una combi, de tener la facilidad de realizar una pirueta en actividades físicas, o de analizar el esfuerzo que hacen estos deportistas que muy bien nos han representado.

En lugar de criticar hay que apoyar!

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