Con la cuerda floja: el teleférico en Torreón

Reportaje sobre la instalación del transporte eléctrico

Por: Diana Leticia Nápoles

Desde 2006 se comenzó a hablar del deseo de las administraciones municipales de Torreón por contar con un teleférico para fomentar el crecimiento de la infraestructura turística de la ciudad. En diciembre de 2014, el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, afirmó que esta obra se iniciaría en 2015 con una inversión inicial de 60 millones de pesos (mdp) provenientes del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), y proyectando una inversión total de 150 mdp. ¿La ciudad está lista para hacer frente a este desarrollo?

Un teleférico es un sistema de transporte eléctrico que consta de cabinas que cuelgan de una serie de cables entre dos puntos de la ciudad. En él puede subir un grupo de personas para desplazarse. Los ejemplos más cercanos que tenemos a la mano son el teleférico de Zacatecas, que recorre una distancia de 650 metros en 7 minutos, así como el de la ciudad de Durango, que recorre 750 metros.

En Zacatecas, los recursos que se obtienen por la tarifa de los viajes, son utilizados para obras de beneficio social, ya que el teleférico es operado por el DIF. El de Durango, tiene un costo de entre 10 (viaje sencillo) y 20 pesos (viaje redondo) y representó una inversión de 90 mdp al construirse.

En diciembre de 2014, el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, confirmó que se instalaría un teleférico en la ciudad, que iría desde el Cerro de las Noas hasta el centro de la ciudad, planeando una segunda etapa con una ruta que fuera del Cristo de las Noas al Cerro de la Cruz. De manera general, un teleférico es considerado un detonante del potencial turístico de una región, gracias al cual los pasajeros pueden disfrutar de una vista panorámica durante su recorrido.

Sobre el desarrollo de esta obra, el director del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (Implan), Eduardo Holguín, cree que en la medida en que se promueva la competitividad turística de La Laguna, se facilitará que las riquezas humanas, naturales y culturales contribuyan al desarrollo de la región y al incremento de la calidad de vida de sus habitantes. “Las actividades turísticas aportan a la redistribución de la riqueza, al transferir recursos desde los mercados generadores de ésta hacia regiones con menores niveles de ingreso”, dice.

Eduardo puntualiza que la construcción del teleférico tiene el potencial de contribuir a levantar los indicadores de competitividad turística de La Laguna al dotar a Torreón de una infraestructura que fomentaría el turismo religioso, a la vez que proporcionaría y facilitaría al visitante (placer o negocios) una alternativa de diversión y entretenimiento. “Ambas ventajas coadyuvarían a atraer visitantes a La Laguna y a incrementar el promedio de estancia de un visitante en Torreón, que es de 1.5 días”.

De acuerdo al índice de IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) 2014, la ocupación hotelera de la zona metropolitana de La Laguna es de 29%, cuando el promedio nacional es de 46%.

Eduardo menciona que para su construcción se utilizarían recursos federales. “Este proyecto no va a distraer recursos locales, por lo no alterará las relaciones financieras del Ayuntamiento e incidirá en la generación de empleos, la atracción de inversiones, el impulso de cadenas productivas y el financiamiento de la acción cultural”.

Prioridades

Por su parte, el arquitecto y urbanista Guillermo Sandoval Cabañas, cree que hay obras más importantes que un teleférico. “Todavía no entiendo cuál es el criterio para decir que es una obra que la ciudad requiere”.

De acuerdo a la visión del urbanista, no se trata de una obra prioritaria para la región. “Antes de la parte cultural y turística está la necesidad de hospitales, escuelas, servicios públicos, parques”, menciona.

Guillermo comenta que al trabajar en proyectos públicos se necesita hacer una evaluación de qué obras tienen mayor impacto y beneficio para la población. “En este aspecto creo que el teleférico no tiene mucho que ofrecer a la ciudad”.

Entre los cuestionamientos del arquitecto Guillermo Sandoval están: “¿Qué tantos pasajeros puede transportar un teleférico, diez personas en cada viaje? Si el recorrido tarda entre 10 y 15 minutos, es mejor poner una línea de camiones; sale mucho más barato que gastar 150 millones de pesos en este proyecto. Además, ésas son las inversiones iniciales, pero, ¿cuánto cuesta el mantenimiento y la operación del teleférico? Como medio de transporte creo que no funcionaría”, sostiene.

El segundo teleférico que se planea construir en Torreón iría del Cerro de las Noas al Cerro de la Cruz. En una entrevista reciente, Miguel Ángel Riquelme aseguró que buscarían dos fuentes más de financiamiento para terminar la obra.

En la opinión del presidente del Colegio de Arquitectos de la Comarca Laguna AC (CACLAC), Víctor Torres, los costos de mantenimiento de un teleférico no son elevados: “No creo que cueste mucho. Además, no sé si lo va a manejar el municipio o si van a concesionarlo”. También dice que la gente sabrá si lo usa o no como un medio de transporte. “Si van a cobrar 20 o 25 pesos yo creo que a la gente se le va a complicar pagar este costo diario, en lugar de tomar un camión que le cobra 8 pesos”.

El urbanista Sandoval Cabañas destaca que generalmente la construcción de teleféricos está relacionada con otro tipo de obras. “Por ejemplo, si la ciudad planeara construir una biblioteca pública grande, vas y la pones en el Cerro de la Cruz; entonces sí ya tendrías un motivo para ir al cerro y usar el teleférico; es decir, la biblioteca detona todo el crecimiento arriba del cerro, pero el teleférico por sí solo no sirve de nada, ¿quién lo va a usar? ¿La gente que vive en el cerro, que no es mucha? Yo no me voy a subir al cerro para agarrar el teleférico y luego ir al centro, es ilógico. Y la gente que está en la ciudad, ¿a qué va a ir al Cerro de la Cruz?”, cuestiona.

En la opinión del arquitecto Sandoval Cabañas, se trata de un proyecto con una visión muy estrecha: “No son proyectos integrales. Primero pon una biblioteca o un edificio público que resuelva problemas allá arriba [del cerro], como un DIF que dé servicio a toda la parte Poniente de la ciudad, y después ya instalas un teleférico. ¿Pero si no?”.

El recurso con el que se iniciará la construcción del primer teleférico (del Cristo de las Noas al centro) fue autorizado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2015.

Por otro lado, el sacerdote José Luis Escamilla, párroco de la Catedral de Nuestra Señora del Carmen y Vicario General de la Diócesis, quien actualmente funge como administrador del Santuario del Cristo de las Noas, cree que la instalación del teleférico vendría a completar el anhelo del sacerdote José Rodríguez Tenorio, quien acaba de fallecer el pasado 4 de diciembre, y que impulsó la mayor parte de la construcción del complejo turístico del santuario del Cristo de las Noas.

“En cuanto llegó esta idea el padre Pepe [Rodríguez Tenorio] comenzó a impulsarla. Antes de estar enfermo, él ya hablaba del teleférico: era su sueño. El padre se fue con esa ilusión, espero que este año pueda concretarse”, señala.

Víctor Hugo Torres, presidente del Colegio de Arquitectos, piensa que el teleférico es una obra que sí va a servirle a la ciudad, pero puntualiza que la cuestión es darle un manejo adecuado, es decir, definir cuál sería el circuito. “Sabemos que ir al cerro es inseguro y que la gente ya no va después de cierta hora. Entonces, sentimos que puede haber una mayor afluencia si la gente llega al centro, sube al cerro, permanece un rato en el mirador y luego regresa al centro”.

En su opinión, la mayor afluencia sería del centro al cerro, que subiendo el cerro en automóvil y bajando por el teleférico. “Se le va a dar mucha vida al Centro Histórico con este atractivo turístico; se trata de que la gente vaya y recorra el cerro, y luego baje al centro. Se necesitaría una mejor seguridad y vialidades”.

Comenta que como organismo colegiado están impulsando el proyecto de la “calle completa” en el Implan, que intenta proponer un modelo de calle en el que no sólo estén trazadas las vialidades, sino que además cada calle tenga banquetas amplias, áreas arboladas y que la gente pueda hacer el recorrido a pie. “Hay que trabajar antes en varios aspectos, no nada más es ir a poner los cables del teleférico”.

Sin embargo, Víctor destaca que el recorrido también tiene que ser muy atractivo para el turismo, como es el caso del Cerro de la Bufa en Zacatecas: “La gente de allá sí sube todo el cerro”, explica.

Comparaciones y urbanismo

Por su parte, el arquitecto Guillermo Sandoval comenta que “el teleférico de Zacatecas es un proyecto turístico, pero todo el centro de Zacatecas es turístico; es arquitectura del siglo XVI, y en el lugar a donde llega el teleférico está la iglesia y un desarrollo turístico que se conecta con el centro. Pero Zacatecas es una ciudad turística; Torreón no”.

El urbanista Sandoval Cabañas explica que la gente que va al Cristo de las Noas se traslada perfectamente por carretera. “¿Cuánta gente se va a subir al teleférico? ¿A cuánta gente puede transportar? Si yo tuviera la posibilidad de gastarme los recursos públicos pensaría en otras obras de mayor impacto para beneficiar a más personas”, reitera.

En otro aspecto, dependiendo del tipo y la distancia de los teleféricos, en ocasiones es necesario instalar más de dos postes (uno en el origen y otro en el destino); tal es el caso del teleférico que se construye en el Estado de México (parte alta de Ecatepec), el cual requerirá un total de 26 postes y realizará un recorrido de cerca de 5 kilómetros.

Sandoval Cabañas menciona que la distancia que cubriría el teleférico de Torreón sería de aproximadamente 2 kilómetros. De tal forma que quizá se realizaría una afectación en el recorrido. “Los postes tienen que ir a cierta distancia. ¿Dónde se van a ubicar? ¿En las calles o en las propiedades? Estas estructuras van a afectar el paisaje, ¿se va a expropiar los lugares para meter todo esto? El proyecto no es así de fácil. En Medellín, por ejemplo, los postes se instalan sobre avenidas principales, y más o menos anchas, ¿pero aquí? No tenemos ninguna línea recta que comunique el centro con el cerro. ¿Cómo le van a hacer? ¿Van a llegar al Cinart y luego de ahí se van a ir por la callecita -que es muy angosta- hacia la Plaza Mayor? Lo veo como una ocurrencia. Es como si en tu casa tienes los vidrios rotos, la casa se está cayendo, falta pintura, y andas queriendo comprar una televisión de ochenta pulgadas; hay muchos proyectos antes que un teleférico. No dudo que sea atractivo para mucha gente, pero va a costar 150 millones de pesos, mejor gástatelos en hacer un nuevo DIF por ejemplo, en terminar el Hospital General de Torreón que no sé cuántos años tiene ahí. Creo que no hay un análisis serio de lo que la ciudad necesita realmente”, puntualiza.

Eduardo Holguín comenta que la última edición del Índice de Competitividad Turística de los Estados Unidos Mexicanos (Centro de Investigación y Estudios Turísticos del Tecnológico de Monterrey, CIETec), sitúa a Coahuila en el lugar 25 en relación al resto de los estados, y que entre las principales áreas de oportunidad está lo referente a infraestructura de servicios y medios de transporte.

El director del Implan explica que a pesar de que La Laguna cuenta con excelentes hoteles (68% son de 4 y 5 estrellas), y de que ocupamos el lugar 15 en porcentaje de pasajeros aéreos del o hacia el extranjero, la estadía promedio de un visitante es de menos de dos días.

El Cristo de Tenorio, incompleto

El Cristo fue concebido en 1973 por el presbítero Manuel Herrera e inaugurado hace 31 años. Él fue la primera persona que concibió la idea de construir la figura de un Cristo en el Cerro de las Noas.

Cabe mencionar que el primer monumento del Cristo en el Cerro de las Noas medía sólo 8 metros de altura, de acuerdo al cronista oficial de Torreón, Sergio Antonio Corona Páez. Fue en 1981 cuando el artista saltillense Vladimir Alvarado inició la escultura del Cristo que ahora conocemos, la cual mide más de 21 metros y está a mil 300 metros sobre el nivel del mar. Además, se trata del segundo Cristo más alto de Latinoamérica, después de la estatua del Cristo de Corcovado que se encuentra en Río de Janeiro, y que tiene una altura de 38 metros.

El arquitecto y urbanista Guillermo Sandoval comenta que el desarrollo de tipo religioso que se construyó gracias al empeño del padre José Rodríguez Tenorio es un atractivo turístico, que cumple una función social. “Lo del teleférico creo que ahí sale sobrando”.

Respecto de la relación que el sacerdote José Rodríguez tuvo con el gobierno estatal, municipal y con la Iniciativa Privada, el arquitecto menciona que tal vez su sucesor no logre ser tan cercano.

Al respecto, el párroco José Luis Escamilla, menciona que Monseñor José Guadalupe Galván Galindo, obispo de Torreón, le comentó que después de un mes del deceso del padre Rodríguez Tenorio se daría a conocer a su sucesor. “Pero el señor obispo no ha anunciado nada todavía. Está indefinido por ahora. A mí me nombraron administrador provisional unos días después de la muerte del padre Rodríguez”.

En la opinión del sacerdote José Luis, de acuerdo a las necesidades del santuario del Cristo de las Noas, el nuevo encargado tendría que conservar las relaciones y apoyos que cultivó el padre Rodríguez Tenorio: “Esta obra se ha hecho gracias a la cooperación de todo el pueblo. No hay grandes capitales, el pueblo de dios es el que sostiene”, dice.

Comenta que el padre en turno –quien sea designado como sucesor– debe buscar conservar los apoyos, ya que los gastos de mantenimiento son grandes e incluyen los sueldos del personal y limpieza del lugar.

Explica que como administrador lo que más le preocupa por ahora es reunir el sueldo de los trabajadores: “Cada semana tengo que buscar que tengan su sueldo. Cuando el padre falleció (4 de diciembre), aparte de los sueldos tuvimos que conseguir los aguinaldos; gracias a dios no ha faltado y creo que no faltará. El padre Rodríguez Tenorio, con su carisma, tenía amigos que lo ayudaban si se le atoraba la carreta con echarles un telefonazo. Yo, como nuevo encargado, no los tengo. Pero gracias a dios no ha faltado”, dice.

El presidente del Colegio de Arquitectos dice que para lograr que el Cristo de las Noas sea un complejo turístico al 100% le hacen falta más servicios. “Por ejemplo, que podamos llegar a una cafetería con vista panorámica, que sea más atractivo. Tendría que hacerse un proyecto completo para tratar de que la gente vaya más al cerro. Creo que le faltan atractivos y tendrán que complementarse. Ahorita como está le falta muchísimo”, explica.

Víctor Torres comenta que gran parte del esfuerzo lo realizó el padre Rodríguez Tenorio, “pero si ahora queremos hacerlo turístico, hay que apoyar más, necesitamos darle un mayor atractivo”, reitera.

El presidente del CACLAC dice que en el Implan no se ha discutido el tema del teleférico, ni los proyectos que se están haciendo con el impuesto sobre nómina porque esas propuestas ya habían sido autorizadas con anterioridad. “Ahorita el Implan está trabajando a partir de lo que apenas se va a autorizar para que el recurso se destine a proyectos que sean prioritarios para la ciudad”, menciona.

Algo de historia

De acuerdo al párroco de la catedral de Nuestra señora del Carmen, José Luis Escamilla, el Cristo de las Noas fue construido gracias a la devoción del pueblo lagunero. “Gracias al impulso del padre José Rodríguez Tenorio, a su carisma, entrega y dedicación, se logró esta obra majestuosa que implicó esfuerzos titánicos”.

Menciona que para mucha gente este monumento es un ícono de la Comarca Lagunera y un atractivo turístico de origen religioso. Reconoce que la obra está terminada en lo básico e incompleta. Un ejemplo de esto son las 22 capillas a los santos más importantes de México que se encuentran en obra negra, así como el restaurante La Masada que planeó el padre Rodríguez Tenorio. “Falta el mobiliario, quizá la concesión del servicio de comedor, pero para eso falta también una mayor afluencia de visitantes”.

El administrador provisional dice que en la medida en que aumente la afluencia de público se facilitará el sostenimiento del inmueble y se mejorarán los servicios. “Por ejemplo, la cafetería que tenemos es muy sencilla. Como no sabemos cuántas personas recibiremos sólo podemos ofrecerles agua, café, té y galletas. Mucha gente dejó de venir por la inseguridad, pero con los trabajos del bulevar Nueva Laguna el acceso ya está muy fácil; del centro a las faldas del cerro se hacen menos de diez minutos”, dice.

Finalmente, el presidente del Colegio de Arquitectos de la Comarca AC, Víctor Torres, explica que este proyecto tiene que ser integral: “Tienes que tener un estacionamiento, taquillas, espacio para una cafetería, espacio para venta de artesanías, no nada más es poner una estación; tiene que ser algo más completo”.

Asimismo, menciona que este desarrollo implicará la inclusión de otros elementos que tendrán que adherirse para mejorar la imagen del centro de la ciudad.

Twitter: @diananapoles

*Texto publicado originalmente en el número 280 de la edición de enero 2015 de Revista de Coahuila, publicación mensual que se distribuye en Torreón, Coahuila.

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