Cuando estoy pensando en ti todo en la vida se acaba….

Nos enamoramos de la idea del amor que hemos construido a lo largo de nuestra vida. El primer amor que conocemos, generalmente, es el de la familia.

En ella se transmiten las bases de lo que debe ser una relación amorosa. Uno aprende que la violencia no es una expresión del amor, uno aprende que compartir la vida con alguien no es renunciar a la propia, que a cierta edad los sentimientos desbordados se confunden con amor, que algunas personas tienen el poder de cambiar la visión de uno mismo, que el drama no hace parte de las manifestaciones de afecto.

También están los que piensan que la mujer debe encontrar un hombre, tener hijos y atender a su familia o que formar una es parte de la realización del ser humano. Sin embargo, la diferencia radica en que las mujeres en el Urabá cordobés empiezan a hacerlo realidad siendo todavía unas niñas.

Para nuestra fortuna esa misma familia fue la pacientemente nos dio las herramientas para poder ver más allá de lo que nuestra razón nublada por la fantasía nos indicaba.

Un día cualquiera una niña de 15 años, al cuidado de su abuelo y después de un largo recorrido del colegio a la casa, con sol extremo, el estómago vacío y mucha sed, sin esperanzas de encontrar sorpresas en el camino, entre la neblina de sus propias ideas reconoce lo que parece ser un príncipe azul, sin percatarse de que no es más que un depredador que le triplica en edad pero el hechizo no le permite descubrirlo. El príncipe, le hace un ofrecimiento que ella no puede rechazar, la promesa de una vida mejor. Mágicamente dejará de ser un estorbo y una carga para el papá, a quien ve un par de veces en el año y quien se encarga de recordarle que no sirve más que para cocinar y que soñar es un pérdida de tiempo. Se convertirá en el centro de un nuevo hogar y cumplirá con los designios del destino. Nunca se había sentido tan cerca de ser una princesa.

La prueba de amor es algo que a los ojos de la princesa no parece complicado. Dejar el colegio, al fin y al cabo para qué estudiar si todo aquello que necesita saber ya lo sabe? Lavar, cocinar, coser, cuidar niños y complacer a un hombre. Sin dudarlo se despide de sus amigas que anhelan algún día encontrar lo mismo, devuelve los libros al colegio, entrega sus últimas tareas y prepara su equipaje.

Otros con más experiencia adquirida con los años y otra visión, pensamos que a los 15 años, falta mucho por recorrer, mil historias distintas en las que ella puede ser protagonista. Pero las personas de su entorno no ven la trampa del príncipe si no la culpa de la princesa, quien, dicen ellos, fue la que “Conscientemente” tomó la decisión.

Qué herramientas en realidad tienen los profesores, lideres comunitarios, orientadores, sicólogos para ampliar las perspectivas a pesar de ella y su comunidad, cuando hay mil problemas más?. Otros depredadores y ladrones de sueños como la falta de infraestructura , materiales, personal competente, servicios básicos y conflicto armado.

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