En el nombre de la rosa, final alternativo chafa.

Después de que el maestro no pudo escuchar mis gritos busqué regresar por el mismo camino para ver si podía encontrarlo, pero unos ojos blancos se cruzaron en mi camino, era Jorge el bibliotecario, que indignado me cuestionaba el porqué de mi presencia y si alguien más me acompañaba, le contesté que no y que me había perdido buscando a mi maestro.

Salimos de la biblioteca dejando atrás a mi maestro, yo estaba preocupado por él, pero un grito interrumpió mis inquietudes, Jorge y yo salimos corriendo hacia el origen de los desgarradores gritos.

Al llegar vimos a Salvatore tirado en el piso sangrando, a lo lejos se distinguía una figura de un monje que escapaba por atrás del pozo donde había ocurrido el primer asesinato, de inmediato corrí tras de él. Llegué al pozo, y al dar vuelta a la izquierda solo alcancé a ver la tela del hábito blandiéndose en el aire. Me llevé una gran sorpresa al ver quién sostenía un cuchillo ensangrentado.

-Maestro pero… ¿qué pasa?

-Lo que acabas de deducir mi querido Adso

-Pero… ¿Cómo ha sido posible? ¿Qué es lo que le ha llevado a cometer estas atrocidades?

-Mi querido Adso, aún no has aprendido nada, ¿acaso no te he enseñado bien?

-Maestro, no entiendo

-Adso, Adso, todo lo que ha pasado aquí tiene un propósito y una razón de ser, dime mi impulsivo aprendiz, ¿Por qué te recibí como alumno?

-Porque mi papá se lo pidió maestro

- ¿Y por qué un hombre como tu padre habría de encargarme semejante tarea?

-No lo sé, recuerdo que había dicho que tenía cuentas pendientes que saldar

-Esas cuentas pendiente mi querido Adso son las que nos traen a este momento

-No logro comprender

-Sí, tu padre tenía una misión y era saldar cuentas con el que le quitó el honor a tu madre, ese hombre fue Salvatore que al ser un ente despreciable abusó de tu madre enfrente de tu padre, es por eso que tu padre lo persiguió y te dejó encargado conmigo, pero el desgraciado de Salvatore vino a buscar refugio en esta abadía, oculto del mundo exterior, hasta que al fin di con él.

-Si es eso verdad maestro ¿por qué otros monjes han tenido que pagar con su vida?

-Bueno necesitaba una excusa para que nos aceptaran en esta abadía y al ser yo el mejor investigador era muy probable que nos llamaran, y así fue, todo resultó conforme al plan

-Maestro ¿y ahora qué haremos?

-Acompáñame Adso y dirige tu atención hacia donde se encuentra el cuerpo sin vida de Salvatore, dime ¿qué ves?

-Veo a Jorge

-Muy bien Adso, y dime ¿cómo está su ropa?

-Manchada de sangre, maestro

-Así es, ahora deja que los demás monjes lleguen y hagan sus propias conjeturas, nosotros solo llegaremos a corroborar lo que es evidente

-Pero maestro, Jorge no tiene culpa alguna

-¡Claro que sí! Él fue quien le dio refugio a una bestia tan abominable como Salvatore. Lo protegió y cuidó sabiendo de lo que era capaz

-Vayámonos, Adso, no tenemos nada más que hacer aquí

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