Capítulo 3

Diego Tellier
Aug 28, 2017 · 1 min read

Al Raúl lo atropelló una chevy cuando era pibe. Lo agarró de refilón en la Gaona y salió volando con comba y todo. Nadie entendió por qué no se hizo nada. Perdió dos dientes, los de adelante, porque la cara se la dio de lleno contra un afiche de Ruckauf, el de las zapatillas. El hijo de puta de la chevy ni frenó. El Raúl se levantó solito. Tendría 14 o 15 años. Es duro el Raúl, como el padre, que tenía verdulería en el mercado, gente de trabajo, borracho eso sí. Perdido por la botella. Dicen que lo fajaba mucho al hijo y a la señora por eso la mina los abandonó. Era chiquito el Raúl, cuatro años o menos capaz. Se lo cuidaba la Estela cuando el padre se iba al mercado, pobrecito el Raúl. Dijo la Graciela, apoyada en el pilar de la luz, frotándose las manos con el delantal, mirando medio sin mirar para la esquina. Me voy para adentro que empieza Casella. Y se fue esquivando unas macetas hechas con bidones de lavandina.

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