Hülkenberg y Renault: un paso seguro hacia un proyecto incierto

Entre los pilotos del mundo de los mortales que cautivan a la afición hay dos tipos. Unos son creadores de sueños, talentos que cuando menos se les espera resurgen de sus cenizas, hacen la machada y saborean el champán junto a los grandes. Otros, en cambio, suplen este factor de genialidad con su constancia y buenos resultados. En este segundo grupo de pilotos consolidados en la abundante clase media actual está Nico Hülkenberg.

Vivir sin destacar no está al alcance de nadie hoy en día en la Fórmula 1, a menos que se trate de un campeón del mundo. Llega un momento en el que la propia competición te pone la etiqueta de “prescindible” por muy bien que lo hagas, y ese mismo día seguramente acabes saliendo de esta burbuja de elite por la puerta de atrás.

Por eso, no cabe duda de que Hülkenberg ha acertado. Se ha anticipado. Antes de que la nueva generación de pilotos que ya campean en la parrilla le haga sombra, se ha refugiado al albur de otra gran farola que le alumbrará al menos las dos próximas temporadas. Sí, esa misma que podría haber garantizado la tranquilidad de Carlos Sainz y su consolidación en la máxima categoría del motor ahora amparará a otro, un piloto con una trayectoria que ya abarca seis temporadas como piloto titular y que, desde luego, tiene una amplia experiencia que ofrecer tras su paso por tres escuderías.

Renault es una apuesta segura para la estabilidad y, a largo plazo, una llamada al azar para triunfar, sobre todo con la visagra reglamentaria que se avecina, que siempre es buen reclamo para invitar a pensar que las cosas pueden cambiar. De hecho necesitan cambiar. No han tocado fondo, pero los números de Renault este año ya se acercan peligrosamente a los de la época de la tetera amarilla y eso sí que es preocupante. Lo es, además, porque en el proyecto de Renault falta inversión, necesaria en estos momentos para solventar el déficit aerodinámico que todavía arrastran de la etapa Lotus.

Y por qué no decirlo… James allison no les vendría nada mal. La innovación es otra pata que cojea en el banco de Renault y, con su salida de Ferrari, Allison dejó clara de manera implícita su intención de trabajar en suelo británico de nuevo. Aunque su nombre se ha relacionado con McLaren en las últimas semanas, en Enstone deberían aplicarse y dar un paso más porque es el momento de hacerlo. La normativa de 2017 barajará las cartas de nuevo y establecerá un nuevo orden. Que la decisión de Hülkenberg de abandonar Force India no sea un movimiento conservador sino un atajo hacia su objetivo de pisar el podio dependerá de las propias voluntades de la marca del rombo.