Cómo ser un mejor swinger

Garofalo (c.1527–39)

Pista: Siendo una mejor persona

El estilo de vida swinger parte de una premisa incuestionable: Es optativo. Quien entra en él, lo hace porque así lo ha decidido, porque le parece atractivo, porque es bueno para su relación de pareja y porque se ha dado cuenta de que, en general, le hace bien. No hay más. El mundo del sexo compartido es para un cierto tipo de personas en particular, aquellas capaces de cuestionarse varios supuestos y de encontrar alternativas. Es para quien sabe que compartir trae grandes ventajas y para quien ha puesto en tela de juicio muchos esquemas sobre la propiedad y sobre la pareja.

Los buenos swingers son, por lo tanto, aquellas personas a quienes una máxima como “No es no” les parece obvia y nada reveladora, quienes en su vida civil se conducen de acuerdo a principios básicos de convivencia y bien común. Los malos swingers, por el contrario, son aquellos que se empeñan en traer al mundo feliz los vicios que tanto daño le hacen al exterior. Este sermón intenta ser más que una perorata sobre el bien y el mal. Nos queremos referir a ejemplos prácticos que harán que sus aventuras dentro del medio, sean tan placenteras y exitosas como se espera, pero que, al final del día son la misma cantaleta de siempre: ¡No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti! (A menos que estés hablando de sexo oral, ése siempre hay que hacerlo aunque no te gusta que te lo hagan… por cierto ¿Por qué no te gusta que te hagan sexo oral? Es riquísimo… Estoy divagando)

  1. - Sean generosos.

Se trata de compartir mucho más que a nuestra pareja. Compartan la comida y la bebida. Compartan a sus otras amistades dentro del medio. Compartan su conocimiento y experiencias. Dar, en ese sentido, genera ambientes muy gratos y positivos donde el placer sexual ocurre de manera natural. Estrechar lazos afectivos, les abrirá las puertas de una comunidad igualmente cálida y solidaria. El ambiente swinger es un gran lugar para hacer amigos. No desperdicien en mezquindades y paranoias esa gran oportunidad.

2. -Sean honestos.

Sean honestos entre ustedes. Este estilo de vida provee muchas maneras de fortalecer relaciones de pareja. Pero también funciona como un catalizador que potencia todo lo que hay en una relación: lo bueno y lo malo. Esfuérzense en construir una relación sólida y honesta que, a la luz del mundo sw se solidifique mucho más. Sean también honestos con las otras parejas. Eviten a toda costa ser la clase de swingers que se comportan como niños de secundaria entre chismes y venganzas de pasillo. Pasen de eso y no confundan la honestidad con la brutalidad. Pongamos un ejemplo extremo pero elocuente: Decirle de frente a una persona que es feo como una almorrana, no es honestidad. Es crueldad. No aporta ni ayuda en nada. Pero citarse con una pareja que no les gusta y luego dejarlos plantados porque “al fin que ni íbamos a hacer nada”, es una bajeza.

3. -Sean claros en sus comunicaciones.

Digan con franqueza (y respetuosamente) lo que les gusta y lo que no les gusta. Traten de ser eficientes en comunicar, tanto para ustedes como para los demás, sus límites y normas. Se vale cambiar las reglas que han establecido previamente, lo que no se vale es hacerlo en el momento y al calor de un encuentro sexual que está resultando mejor de lo esperado. Respeten los acuerdos hechos, y luego, a la luz de un desayuno muy sabroso, replanteen esos acuerdos las veces que sean necesarias. Las ambigüedades generan malos entendidos, frustraciones y hasta peleas innecesarias.

4.- Sean confiables

Es una exageración decir que hay mucho vivales por ahí. De hecho, hay muy pocos. Pero en todos lados se cuecen habas y no faltará algún alevoso que, lejos de todo lo que recomendamos aquí, quiera sacar alguna ventaja a la mala. Afortunadamente, esto lo hacen en pareja, y cuatro ojos miran mejor que dos. Cuídense el uno al otro que para eso están juntos. Sean también confiables para el resto de la comunidad. Salvo raras excepciones, los swingers conforman una de las sociedades más solidarias y unidas. Honren esa confianza que el resto del grupo les da sin saber, en realidad, gran cosa de ustedes, y compórtense a la altura. Esto les garantizará un muy alto porcentaje de aceptación, y por lo tanto, de encuentros.

5.- Sean divertidos

Participen con los códigos de vestuario que les solicitan. Súmanse a las dinámicas y juegos. Bailen cuando hay que bailar, platiquen cuando hay que platicar. No teman acercarse a la gente que les gusta y denle a la gente que no les gusta la oportunidad de acercarse a ustedes. Las fiestas swingers son eso, fiestas, ocasiones para celebrar, para dejarse ir, para liberarse y para buscar motivos para pasarlo bien. Si quieren estar en un rincón, refugiados en su propio trago, el mundo vainilla es mucho más barato. Aquí tienen una gran ocasión para brillar, y la gente del ambiente brilla por las razones más variopintas. No sólo se divierte la más bonita o el más popular. La pasa bien quien quiere hacerlo, y sacar el mejor provecho de una noche sw es una decisión personal. Nuestro consejo de tímidos en recuperación: Apuesten siempre por socializar.

6. -Sean considerados

En lo general, tomen en cuenta que el resto de los participantes son seres humanos con temores, pasiones, deseos y necesidades específicas. Estén al pendiente de eso y traten de ser empáticos tanto con los demás como con su propia pareja. No banalicen los sentimientos de los demás o de ustedes mismos y consideren que, el hecho de que los otros no piensen como uno mismo, no le quita validez a sus ideas.

En lo particular, piensen siempre en el placer del otro. Ser amantes entregados y generosos les dará mejores ratos y una reputación muy valiosa. Chicos, no terminen hasta que todas las chicas del grupo estén satisfechas.


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