El DT de la República

Diego J
Diego J
Jul 20, 2017 · 3 min read

En alguna ocasión escuché que ser el técnico de la selección nacional de fútbol era tan extenuante como ser Presidente de la República, porque para el imaginario colectivo ambos tienen la responsabilidad y obligación de guiar a la nación a un mejor futuro. Los dos tienen que rendir buenas cuentas — sobre todo el presidente, rendir cuentas — llevar al país hacia un desempeño excepcional, de potencia mundial, disminuir las carencias, erradicar los defectos y maximizar las virtudes. Todo eso antes de que acabe su sexenio, para uno y para el segundo, demostrarlo en el próximo mundial 2018.

Al día de hoy, Enrique Peña Nieto y Juan Carlos Osorio tienen aproximadamente un año para cerrar sus ciclos. Se acerca el mundial de Rusia 2018 y las elecciones presidenciales el mismo año. Las elecciones se celebrarán en la misma temporada que el mundial. EPN intentará que el PRI se mantenga en Los Pinos, o al menos que salgan de ellos de la mejor manera posible, si es que existe. Mientas JCO, tratará de llevar a la selección al ansiado quinto partido.

El presidente ha tenido casi cinco años para cumplir el augurio que de buena lid le hizo la revista Time de “Salvar a México” y que se convirtió en su maldición. Después del primer año, el presidente y su equipo ha padecido fuertes reveses por todos los frentes y de los cuales no han podido levantarse, también cada vez hay menos manos que ayuden al presidente a hacerlo. Desde que Juan Carlos Osorio ha tomado la dirección técnica de la selección, el equipo ha perdido únicamente dos veces (la más dolorosa, 7–0 vs Chile), pero ni aficionados, ni expertos le perdonan el estilo de su gestión. Además se espera que arme una selección — como siempre con cada técnico — que tenga un Messi, un Dani Alves, un dream team mexicano que no estoy seguro si tenemos, a pesar de contar con la “generación dorada” del fútbol mexicano.

Las decisiones que ha tomado a pocos gustan y a nadie convencen. Es claro que para el equipo del presidente comunicar mensajes no es lo suyo, carecen de conexión con la gente y reflejan una realidad distante. La opinión pública le exige al presidente cambios, rotación, en su estrategia y en su equipo ante la falta de efectividad y resultados ante los problemas que han “enfrentado”. Con el DT de la selección, se preguntan, al contrario, las razones de sus rotaciones, ¿por qué jugar con Vela un día, Hernández al otro, Peralta al siguiente y Jiménez luego; así en todas las posiciones. Le solicitan expresamente que frente a los resultados, consolide una alineación más estable. Pues es más difícil señalar al responsable.

Es los días recientes la tensión que demuestran son diametralmente diferentes, pareciera Juan Carlos Osorio está al frente de una nación. Mientras que, si Enrique Peña Nieto dirigiera a un equipo de fútbol, tanto que se da el lujo de “improvisar” aunque tropiece con sus propias palabras y sus anécdotas carezcan de hilo conductor. Este ejercicio de comparación no pretende ser simplista, sino ejemplificar cómo el aspecto mediático de ambos personajes los coloca en una posición como si tuvieran las mismas responsabilidades y obligaciones. Por eso, en la mesa, no se habla de fútbol ni de política.

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I am not a communist. I may be a football fan, a politics lover, a rocker, a communist, but I'm not a porn star!