Escuelas normales rurales

(Esta columna la publiqué originalmente en cronica.com.mx el 15/10/15)
Diversos estudios refieren que a principios de los años veinte del siglo pasado, las escuelas normales rurales fueron creadas explícitamente para hijos de los campesinos, su programa contemplaba el hospedaje y alimentación de los estudiantes, así como maestros competentes en técnicas agrícolas que enseñaban no sólo a leer y escribir sino también algunos conocimientos técnicos para el campo. El plan de estudios promovía la autosuficiencia para complementar las necesidades de las comunidades. Así la normal rural representaba una vía por la cual se podía ascender socialmente, quienes concluían los estudios tenían asegurada una plaza como maestro.
De acuerdo con el Sistema de Información Básica de la Educación Normal (SIBEN) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el país hay más de 450 escuelas normales de diferentes tipos, desde bilingües, urbanas y hasta rulares; de estas últimas, en épocas pasadas recibieron poca atención al grado de tener que cerrar. Actualmente existen 16, 10 son para hombres 4 para mujeres y 2 mixtas, cada año egresan 1500 estudiantes.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) la escuela rural tiene una importancia fundamental para el desarrollo de los países. Sin embargo, las condiciones económicas, políticas y sociales en las que han operado, generaron por una parte actitudes negativas en la comunidad estudiantil, que, involuntariamente, impide que se cumpla con su objetivo socioeducativo: formar jóvenes campesinos con conocimientos, herramientas y habilidades para proteger y hacer uso adecuado de los recursos naturales y para solucionar problemas que se presenten en la vida diaria en la comunidad y su medio ambiente.
Las situaciones complejas en las que se encuentran las escuelas normales rurales y la manera en la que los gobiernos locales han respondido, ha generado en estudiantes y docentes, incluso en la misma comunidad, desconfianza y malestar. Cada año salen de las escuelas para exigir a las autoridades que lancen la convocatoria para becas, más recursos y material didáctico. El estudiantado se organiza para protestar a través de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (formada en 1935), mediante bloqueos de autopistas, marchas, secuestro de autobuses y demás acciones que corren el riesgo de desembocar en un conflicto mayor, como tristemente ha sucedido, e involucrarlos de manera involuntaria en otras problemáticas donde convergen intereses de grupos con intereses de lógica ajena a sus demandas. Las organizaciones criminales han visto la movilidad del estudiantado rural un medio propicio para el desarrollo y expansión de sus operaciones ilícitas. Tal situación señala la creación de una complicada red de conflictos económicos, políticos y sociales que han estado latentes.

Para comprender las causas y complejas interacciones de dicha red, se deben considerar los factores individuales, las relaciones interpersonales que conforman los entornos más próximos de la persona, los problemas comunitarios, aumento de conductas delictivas, situaciones económicas, región geográfica distante de otras opciones educativas, falta de espacios de recreación y esparcimiento, entre otros aspectos multidimensionales, así como los factores de riesgo se gestan al interior de la estructura social que contribuyen a la legitimación de una práctica dañina, como un delito.
En este sentido, tenemos que buscar la disminución de los factores de riesgo asociados a la criminalidad, fortalecer el tejido social y las condiciones de vida de las y los estudiantes campesinos y de sus familias. Destinar mayor recurso para todas las escuelas normales, rurales y urbanas. En 2014 el presupuesto fue de 292,600 mdp, 44% más que en 2008. La Cámara de Diputados aprobó para el presupuesto 2015 recursos adicionales de 400 mdp, para las escuelas normales rurales. Ésta debe ser la tendencia presupuestal y de política pública.
Debemos recuperar el origen de las escuelas normales rurales: integrar a los sectores históricamente menos favorecidos, ligando el sistema educativo al desarrollo de sus comunidades, reconociendo de la diversidad cultural y el respeto a su sistema de organización social. Salvaguardar el tejido social nos convoca a todos.
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