Hacia la construcción de la Agenda de Género para la LXIII Legislatura

(Esta columna la publiqué originalmente en cronica.com.mx el 27/08/2015)

¿Cuáles son los problemas de desigualdad que enfrentan las mujeres, qué hay que hacer, sobre qué debe actuar la nueva Cámara de Diputados?

El Estado mexicano se ha fijado metas para asegurar la igualdad entre mujeres y hombres en todas las materias, ya sea desde la vida económica con el acceso y control de los recursos y el poder, la procuración e impartición de justicia, la participación política, el bienestar y desarrollo humano, incluido el ámbito privado, entre otros.
Gracias a la labor del Congreso de la Unión hemos avanzado en la instrumentación de un marco normativo –en consonancia al conjunto de compromisos internacionales suscritos en materia de derechos humanos de las mujeres- con la finalidad de garantizarles condiciones que posibiliten la no discriminación, la igualdad de oportunidades y de trato, así como la disminución de la violencia de género, una tarea de las y los legisladores, supone la revisión de la actuación del ejercicio público y la efectividad de las políticas públicas; busca la eficacia del gasto y examina los procesos de recaudación pero sobre todo hace propuestas que reivindiquen la confianza de mujeres y hombres en las y los mandatarios y que abonen al carácter representativo del Poder Legislativo en la vida del país.

Cada vez más se reconoce que la igualdad e inclusión de género son pilares del desarrollo social y que para avanzar hacia la igualdad sustantiva, es necesario que el gasto público sea comprendido como una inversión social destinada a eliminar la desigualdad estructural de género, creando infraestructura y sistemas de protección social para las mujeres, por ello desde 2008 se etiquetan presupuestos para la igualdad de género en el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Sin embargo, todavía persisten retos y desafíos que deben ser discutidos y analizados para continuar fortaleciendo la agenda legislativa para la igualdad de género, se observan importantes lagunas en materia de derechos humanos y prácticas consuetudinarias que toleran la violencia de género y respaldan prácticas discriminatorias y sexistas.
Desde el Senado de la República, hemos identificado algunos temas que deben ser considerados en la elaboración de la agenda de género de la próxima Legislatura, por ejemplo: incorporación de las mujeres a la fuerza laboral en condiciones de competitividad, políticas para promover la corresponsabilidad de tareas domésticas y de cuidado, así como la conciliación de vida laboral y familiar; la eliminación de la discriminación salarial; acceso a la vivienda y creación de patrimonio, garantizar participación política y social, proveer entornos seguros, ambientales y sustentables, entre otros, pero el clima de violencia extrema que viven las mujeres en múltiples dimensiones y ámbitos (públicos y privados) nos obliga a trabajar en este problema de manera prioritaria.
Ocupar un cargo en el poder legislativo advierte la obligación de atender las necesidades e intereses de la ciudadanía además de representar sus decisiones y la violencia que viven las mujeres por razones de género, es un problema público que afecta a la mitad de la población y exige intervención decidida. Las mujeres que son víctimas de la violencia -directas e indirectas- merecen recibir una justicia pronta y expedita, libre de estereotipos, lo cual obliga a analizar/diseñar políticas públicas, homologar los conceptos, la tipificación y la técnica jurídica para sancionarla por ello deben presentarse iniciativas de ley o de reforma y puntos de acuerdo que tengan por objeto garantizar las órdenes de protección para las mujeres en situación de riesgo o peligro, crear mecanismos de promoción, protección y respeto de los derechos políticos de las mujeres, establecer el principio de la paridad horizontal y vertical en todos los cargo de elección popular.
La experiencia ha mostrado que a mayor número de legisladoras, hay más acuerdos, iniciativas y reformas realizados en favor de la igualdad de género en todos los ámbitos, hoy que tendremos un número histórico de mujeres en San Lázaro, anticipa una gran oportunidad para cambiar la vida de las mujeres y las niñas reconociéndolas como sujetas plenas de derechos y de manera particular derecho a vivir una vida libre de violencia.
Hay mucho que trabajar, pero estoy cierta que la acción decidida, acompañada de la sensibilidad de las y los legisladores, contribuirá al progreso de nuestra sociedad. Que presencia de mujer si garantice conciencia de género.

Senadora Diva Gastélum
Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género
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