Economía y las redes
Puerto Rico es de esos países en los cuales las redes sociales han hecho expertos a los boricuas en todo, desde moda, cultura y música, hasta política, medio ambiente y economía. Aquí basta con darle «share» a cualquier noticia con un titular cruento para ganar un «like» que leer la noticia o averiguar si la fuente es fiable.
Tras la pequeña introducción ahora sí a lo que vengo, es típico escuchar a muchos hablar sobre la maldad de las leyes de cabotaje y relaciones internacionales, pero cuando le dices que te abunden del tema no saben ni siquiera el año desde que las mismas están vigentes.
Por esa misma línea la cultura «hipster» se encarga de propulsar los valores veganos, el amor a la madre Tierra y la condena al consumerismo boricua, desde los iPhone6, iPad, portando las Michael Kors de Burlington y tomando el café exótico de Starbucks.
Desde aquí tenemos a la nueva sensación de blogueros y gurús que nos hablan y hablan de lo mal que está la economía puertorriqueña y la culpa que tiene ese gran monstruo llamado «Wal-Mart» al que se condena, pero se visita al menos tres veces en semana.
No me mal interpreten, que no escribo para defender a estas aves de rapiña, me consta que han sido parte del problema y el cáncer de nuestra economía. No obstante, compartir noticias y escribir pendejadas como «lárguense de aquí» cala profundo, ¿acaso no vemos nuestra realidad?
Lo cierto a todo esto es que nuestra economía la pusimos en sus manos. Basta con visitar los centros urbanos de los pueblos, las plazas del mercado y los colmados de los barrios, en ellos no encontramos ya prácticamente nada. ¿Qué haremos si se van todas estás pirañas? Adónde acudiremos en busca de especiales o a que nos igualen los precios…
Es cierto que tenemos que trabajar por minimizar nuestra importación y mejorar nuestra economía, pero mientras no trataremos el problema con la seriedad que amerita y busquemos opciones que no sean «productos orgánicos de Puerto Rico» no podemos seguir repitiéndonos niñerías y sacando a pasear la vena nacionalista cuando ya sabemos lo que pasará en las próximas elecciones.
Hay que resolver nuestra economía, pero para ello es necesario la autonomía, hay que poner fin al sistema colonial que nos ata y encadena las manos. Hay que dejar que los charlatanes y los apellidos de élite gobiernen y dirijan nuestro país.