De un ciudadano…

Puede que para la España actual no signifique nada pero en fín, lo diré de todas formas… soy un ciudadano español.

Hubo una vez una idea de democracia, la idea de que el poder podía residir en el pueblo y que éste mediante la elección de su lider politico tendría voz y voto; cuan desvirtuada está esa idea hoy día. Un partido político, un candidato a presidente, debe centrarse en el bien de su pueblo, en mejorar sus vidas, su economía, su imágen para el exterior, sí, puede que suene a utopía, una bella utopía pero, volvamos a la realidad, volvamos a la Tierra y volvamos a España.

Aquí esa utopía que os mencionaba no llega ni ha contemplarse, la lucha aquí es por desacreditar a los demas, por descalificarlo hasta la saciedad, por manchar su nombre hasta tal punto que su única alternativa sea retirarse y así conseguir la victoria, pero no para el bien del pueblo, si no para el bien personal. Los discursos no se centran en el pueblo, en que ideas tienen para mejorar su calidad de vida, no, eso no entra en sus planes, sus discursos se centran en criticar lo que sus rivales pretenden hacer, no importa si son buenas ideas, son el “enemigo”, han de ser malas ideas todas ellas.

La corrupción cala hasta lo más hondo de la política y justicia del país, donde los jueces se pueden comprar con la facilidad que se compra un cuarto de quilo de choped, donde a pesar de haber cometido crimenes, puedes seguir gobernando y decidiendo sobre las leyes de un país al que has traicionado.

Podría extenderme hasta la infinidad pues hay mucho más, más corrupción, más políticas desvirtuadas, tan solo terminar diciendo, de un ciudadano a otro, basta!.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.