Amor de oficina (Colaboración)


Quien habla de amor muchas veces habla de silencios, esos silencios que crecen cuando las palabras no alcanzan a describir la intensidad de tanto amor, que llevamos compartidos con miradas que se encuentran confidentes de nuestro deseo.

Un día cualquiera nos miramos, pero nuestras miradas no se miraron como un día cualquiera, se descubrieron y se quedaron penetradas y nuestras sonrisas nos desnudaron el alma, haciendo explicito el sentimiento que habría de nacer entre los dos.

No hablamos y solo nos miramos sonreímos y fingimos no vernos pero nuestros cuerpos se cruzaban se chocaban. La oficina era un lugar que se nos hacía chico y el roce de nuestros cuerpos eran hechos cotidianos, disculpas que simulaban picaras sonrisas que lo decían todo, el día se hacía caluroso no había ropa que calmara tanto calor yo llevaba mi camisa abierta hasta el borde de mi sostén y una falda corta negra recogí mi pelo y te mire detrás de mi hombro tu finges no verme, pero tus ojos me seguían inquietos empecé a jugar con tu mirada provocando tus instintos, coloqué mis labios sobre el lápiz jugaba a morder mis labios las gotas de sudor corrían entre mis senos mojando mi blusa ya no dejabas de contemplarme y cuando logré tu atención te mire y sonreí, levante mi falda para que miraras mi ropa interior de una forma disimulada en un cruce brusco de piernas, no aguantaste la tentación y te acercaste a mí, colocaste tu mano detrás de mi cintura y tu boca sobre mi oído y me susurraste ­

-Me estas provocando y no me pienso detener .Diste vuelta la silla y me colocaste frente a ti me tomaste entre tus manos, mi rostro que no producía mueca y me besaste con tanta pasión que ya no me pude contener los besos eran tan pasionales, las manos nos recorrían a mas no poder, la desesperación de quitarnos nuestras ropas era una danza violenta de lujuria y placer, nos despojamos de todo de la ropa la vergüenza solo nos necesitábamos satisfacer, bajaste de mi boca por mi cuello hasta mis senos, chupabas, lamias con tanto placer, me sentaste sobre el escritorio, levantaste mi pierna y con tus dedos dentro de mi jugamos un rato, hasta que los orgasmos como lluvia comenzaron a ceder, te sentaste sobre la silla y me ofreciste tu miembro erecto, mi boca jugosa comenzó a lamer te absorbía hasta el fondo, acompañada por mi mano subía y bajaba hasta que tu pene se hizo roca, tus venas parecían explotar, me subí a tu regazo y comencé a cabalgar, tus manos en mi cintura acompañando el ritmo de penetración, nuestras bocas tapaban los gritos que simulábamos no tener, contenías tu eyaculación querías darme mucho más placer, me colocaste sobre el escritorio de espaldas a 180° de piernas abiertas y mientras me penetrabas tus dedos jugaban con mi ano, en círculos me empezaste a penetrar y mi ano con rapidez comenzó a dilatar, me penetrabas al mismo ritmo y el placer fue increíble, colocaste tu miembro en mi ano y yo solo pedía más y más fuerte, más duro y tú ya no podías parar, con tu mano en mi pecho presionado tus caderas, chocando sobre mí, el placer fue total mi lluvia de orgasmos tu semen que brotaba sin cesar, nos miramos sonreímos, nos cambiamos, ordenamos y seguimos como si nada hubiera pasado, pero cada tanto nos miramos y sonreímos, nuestras miradas se hablan el amor, ese que nos atrapo.