El derecho al aborto una deuda de la democracia*

A pesar de que el aborto no está permitido por la sola decisión de las mujeres, la práctica del mismo, la realizan las mujeres desde tiempos inmemoriales como forma de evitar embarazos que no desean, no quieren o no pueden continuar.

Texto: Lic Alejandra Dominguez. Docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC. Miembra de SEAP (Asociación Civil) Parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto.
Foto: EMERGENTE

El aborto en Argentina está permitido frente a determinadas situaciones, cuando el embarazo constituye un peligro para la salud o para la vida de la mujer, o cuando haya sido producto de una violación, así lo expresa el Código Penal argentino, desde 1921, en su artículo 86 inciso 1 y 2, que luego amplía y aclara el Fallo de la Corte Suprema de la Nación conocido como “F.A.L s/ medida autosatisfactiva” de marzo 2012.

Este fallo, insta a las provincias a dar cumplimento a protocolos de abortos no punible. El Ministerio de Salud de la Nación ha desarrollado desde el 2007 la “Guía Técnica para la atención Integral de los Abortos No Punible”, que en el 2015 se transforma en el “Protocolo para la atención integral de las personas con derechos a la interrupción legal del embarazo”.

Esta situación de legalidad en términos jurídicos y procedimentales por los protocolos existente, obligan a los, las profesionales del sistema de salud a respetar y efectuar la realización de esta práctica, a respetar la decisión que toman las mujeres y que están amparadas por la ley.

Las mujeres deciden abortar, usar un método anticonceptivo o continuar con un embarazo, como decisiones individuales y privadas. Los profesionales del sistema de salud debemos respetarlas.

A pesar de que el aborto no está permitido por la sola decisión de las mujeres, la práctica del mismo, la realizan las mujeres desde tiempos inmemoriales como forma de evitar embarazos que no desean, no quieren o no pueden continuar.

“Al iniciarse el siglo xx, hacía más de cien años que la tasa de natalidad venia declinando. Entre 1800 y 1900, el número medio de hijos de una mujer blanca se redujo a la mitad, de 7 a 3,5. Los medios que se utilizaron para ello fueron la abstinencia, el coitus interruptus, el aborto, la ducha espermicida, y -ya al final del siglo- el condón o el método Ogino, junto con una motivación suficiente”*·. (Duby y Perrot, 1992 p.110).

Los movimientos feministas y de mujeres, son los que han colocado la lucha por el reconocimiento de estas prácticas en el espacio público y colectivo, otorgando visibilidad y búsqueda de respeto por el derecho a decidir. Son quienes han contribuido hacer efectivo el reconocimiento de una práctica, que cada año deja impactos en los cuerpos y en las vidas de las mujeres.

A pesar de los enormes avances que hemos logrado especialmente en los últimos 10 años con las acciones puesta en lo público, por la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal seguro y gratuito, nos encontramos con casos como el de Belén, la joven tucumana presa por llegar a un hospital en búsqueda de atención y cuidado a su salud. La sola sospecha de un aborto la ubicó frente a múltiples atropellos y violencias que se efectuaron dentro del sistema de salud y la justicia. A raíz de esto, se gestó un movimiento de denuncia de una justicia misógina y violenta.

Se gestaron múltiples acciones para lograr que Belén hoy no esté presa, aún resta que la justicia declare la nulidad de la condena.

Vivimos en una sociedad machista, patriarcal y desigual en muchos sentidos para las personas, y en especial para las mujeres. El sistema de salud y la justicia no son iguales para todxs, ser mujer y pobre condena a mayor exclusión y desigualdad.

La democracia aún está en deuda con las mujeres, porque aún para muchas es difícil hacer efectivo el lema de la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal seguro y gratuito “Educación Sexual para decidir, anticonceptivo, para no abortar y aborto legal para no morir”

La democracia se construye y fortalece con el diferente, con las disidencias y los consensos, es necesaria la discusión y en debate en el ámbito legislativo, en la justicia, en sistema de salud, en la sociedad para ser más respetuosos de las leyes y de los derechos humanos. El aborto es aun una deuda de la democracia.


*Duby G. Perrot M. (Directores) (1992) Historia de las Mujeres en Occidente Tomo 5 Siglo XX. Madrid Taurus

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