Operativo de Gendarmería en una barriada de Rosario durante el anterior desembarco de fuerzas federales en 2015. FOTO: Emergente

Rosario, se arma y sangra

Dos marchas, un acuerdo, un modo

“La inseguridad” es desde hace varios año uno de los principales temas (mal)tratados en los medios masivos de comunicación. Las charlas de vereda o de café tienen a “la inseguridad” como tópico central. En Rosario los murmullos pidiendo “más seguridad” eran, hasta hace muy poco tiempo, espontáneos, aislados y descentralizados. La marcha “Rosario Sangra” se convirtió en la primera expresión organizada y sistemática de ciudadanxs pidiendo masivamente respuestas a esta problemática. No obstante, por ahora, la única respuesta que exhiben los gobiernos (locales, provinciales y nacionales) es aumentar la presencia de fuerzas de seguridad en las calles; algo que paradójicamente no ha dado resultado en ningún territorio conocido, y por el contrario la presencia aumenta la violencia en las comunidades, se corrompen fácilmente y sus prácticas son denunciadas históricamente por las organizaciones de derechos humanos. ¿Es la policía la que te cuida?
Producción: Emergente

En la ciudad de Rosario, y en menos de un mes, decenas de miles de personas se movilizan pidiendo más seguridad. “Rosario Sangra” es el nombre que toma una acción colectiva que nace en las redes sociales e invita a lxs rosarinxs a manifestarse en las calles. El motivo, si es que pudiera atribuirse a una sola causa, es la ola delictiva que acecha a la ciudad y que tiene su punto más álgido a principios del mes de agosto cuando se contabiliza el vigésimo cuarto homicidio del año. 
Desde los gobiernos locales, municipio y provincia, retoman una serie de intercambios con el gobierno nacional para acordar modos de trabajo en conjunto ante la situación presentada. Los primeros meses del año no habían sido fáciles para estos; la relación entre ambos oficialismos había decaído por diversos cruces entre funcionarios de cada lado. 
Impulsados por la urgencia en dar respuesta a las manifestaciones y para entrenar el “timing” [1][2], desde la intendencia de Rosario se juegan la primer ficha.

Manifestación Rosario Sangra el 8 de Septiembre de 2016. FOTO: Emergente.

El viernes 02 de septiembre tras una sesión maratónica de doce horas nocturnas, el Concejo Municipal sanciona la “Emergencia en Seguridad” de la ciudad portuaria. Resumidamente, además de un guiño al reclamo masivo, la norma permite al ejecutivo destinar y/o reasignar recursos de su partida presupuestaria para intervenir en la problemática. 
A partir de este momento solo quedaba cerrar el acuerdo entre provincia y el Ministerio de Seguridad.

El problema surgió en el momento que el Ministerio de Seguridad quiso poner sus pies en las comisarías de la provincia y hacer una auditoría integral de la fuerza policial, la cual está seriamente manchada con casos de corrupción y sospechada de múltiples vínculos con el narcotráfico. Esto representaba casi una intervención en el área de seguridad lo cual no agradó al Gobernador Miguel Lifschitz quien comenzó, posiblemente como contraofensiva, a denunciar operaciones de inteligencia que buscaban desestabilizar su gobierno a partir de comentarios de un usuario de la red Twitter.

Tras varias idas y vueltas, y como en el primer caso — pos “Rosario Sangra II”- (y esta vez con la ciudad de Santa Fe también movilizada) — hubo fumata blanca entre ambos bandos y se firmó un acuerdo de trabajo conjunto. Esto ocurrió luego de una reunión de alto voltaje con Mauricio Macri donde prometieron no tirarse bombas dialécticas por lo menos por 90 días. La primer medida del acuerdo dice que “se creará un Comité Operativo, que trabajará en el terreno y estará conformado por los jefes de las fuerzas federales y personal policial de la provincia, que van a tener que coordinar día a día en materia de seguridad las prioridades y estratégicas a desarrollar”.
En este marco, y tras la firma del acuerdo, arribarían alrededor de 1500 gendarmes a la ciudad. Esto es, básicamente, más presencia (diaria y numérica) de las distintas fuerzas de seguridad en los territorios. 
¿Esto es más seguridad? ¡¿Sí?! ¿Para quién?

La inseguridad de la seguridad
Ellas decidieron marchar desde que supieron que habría una manifestación pidiendo seguridad y además, supieron que volverían a pedir justicia. Ellas, como otras familias, perdieron a sus seres queridos; no obstante, para estas mujeres, en el “mundo” de la inseguridad la seguridad no las asegura.

Familiares contra la represión policial. FOTO: Emergente

Son madres y hermanas de pibes que cayeron en manos de la policía. Son el testimonio de la violenta presencia policial, Y ellas saben que siempre, siempre, la mano dura solo golpea la puerta de las barriadas populares.
Ellas son el contrapunto a la suma simplista de +policías = + seguridad.

Ellas son el contrapunto a la suma simplista de +policías = + seguridad. 
Luciana es hermana de Gerardo Escobar. Pichón, como le decían, fue al bar La Tienda, nunca volvió. Lo mataron patovicas y policías, apareció tirado en el Río Paraná. 
Mirta es mamá de Alejandro Ponce. Según algunos testigos Alejandro había arrebatado un celular de una pareja pero según su familia él había ido a pescar a orillas del Paraná con su hermano. Tres policías los increparon con un arma y ellos se tiraron al río. Alejandro no sabía nadar, los policías decidieron no ayudarlo. 
Laura es mamá de Brandon Cardozo un pibe de 16 años. El primero de enero, cerca de las tres de la mañana, Brandon festejaba en la calle la llegada de un año nuevo con su primo. Dos policías que estaban de franco y que participaban en la fiesta dispararon a un tumulto, supuestamente, en conflicto. A Brandon le quitaron la vida.
María Elena es la mamá de Jonathan Herrera y Julieta su hermana. Jonathan fue fusilado por la PAT (Patrulla de Acción Táctica) y el Comando Radioeléctrico. Jonathan queda atrapado en medio de una persecución a un sospechoso. En el tiroteo Jonathan se esconde detrás de un árbol, por miedo a los disparos. Los policías lo mataron a quemarropa. 
¿Qué pensarán estas familias de tanta Fuerza de Seguridad “suelta” en los barrios?

¿La policía que te cuida?

¿Qué opinas respecto a los pedidos de más seguridad?

Luciana, hermana de Gerardo “Pichon” Escobar. FOTO: Emergente

Luciana: Para la sociedad (para la mayoría) no todos pensamos lo mismo, por suerte. (La consigna) Está abocada a que más seguridad es más policías en las calles, a ellos les brindan más seguridad, a nosotros no. Queda muy comprobado tanto en el caso de mi hermano como otros familiares que están aquí presentes, que la policía es responsable de arrancarnos sus vidas. A mi no me suma esa postura, pero sí me sumo a decir: voy a estar presente (en la marcha) para contar mi historia, para mostrar la otro de la policía, para que vean cómo se manejan con la gente de barrio. Porque esto solo nos pasa a la gente de barrio, a la clase media alta no le va a pasar que un policía le arrebate un hijo.

¿Vos crees que sirve que haya más policías en la calle?

No, no va a servir. Es la solución más rápida que tienen todos los de arriba para brindarle a la sociedad. Ellos quieren más policías y se los van a dar. Se van a quedar tranquilos y después se van a ir a sus casas. Pero vamos a estar nosotros ahí pidiendo que no queremos eso, que no estamos de acuerdo. Y lamentablemente esos policías que van a salir, van a salir con más poder para hacer las cosas que ya estuvieron haciendo. Y van a ir contra nosotros, van a ir contra los pibes. No estoy de acuerdo y no voy a estar de acuerdo con eso. La policía es más inseguridad, no es más seguridad. Va a ser más represión y lamentablemente, ojalá me equivoque, pero se van a ir sumando más familiares. Y eso es lo que uno no quiere.

Mirta, madre de Alejandro Ponce. FOTO: Emergente

Mirta: Para mi, no policía. Porque fijate, vos ponés más policía y te matan los pibes. No podés andar con una gorrita porque te meten un tiro. Seguridad ellos no te brindan. La verdad que no estoy de acuerdo tampoco. No estoy de acuerdo con más policía porque a vos te están robando acá y ellos están en la esquina y no hacen nada, porque roban para ellos.

Laura, madre de Brandon Cardozo. FOTO: Emergente

Laura: Yo no se cómo decirte, realmente estoy entre una y otro. Porque mi hermana es policía y yo amo a mi hermana pero odio y detesto a la policía. A mí no me parece que seguridad es más policía. Si yo vivo en un barrio donde hay tres o cuatro bunkers y vos ves a la policía, a ciertas horas, yendo a buscar lo que se recaudó en el día… Para mí la seguridad no es más policía. Y eso pasa hoy y desde siempre. Y es cierto, si ponen más policía, los pibes no van a poder…nada. Brandon tenía un futuro, estudiaba, jugaba a la pelota, su meta era ser jugador de fútbol y brillar en primera y a eso no lo puede hacer más, y otro pibe del mismo barrio donde vivo yo (una zona roja como le llaman) pasa lo mismo, porque muchos de los compañeros de fútbol de Brandon viven así, porque tienen una gorrita o se visten de tal manera que la policía los para y no sabés que puede llegar a pasar con esos pibes. Los persiguen más. Ellos estaban festejando algo y porque al policía no le gustó tal cosa sacó el arma y tiró.

María Elena, madre de de Jonathan Herrera. FOTO: Emergente

Julieta: Yo no estoy muy de acuerdo. No participé en la marcha anterior. No estoy de acuerdo con la gente, creo que está equivocada con esto. Yo viví en el barrio mucho tiempo, en Tablada, ví muchas cosas. Vi a la policía arreglando con narcos, pegándole a los pibes. Escuchado de policías que mandan a robar a los pibes. He escuchado de policías que dejan la zona liberada a tal horario. No creo que la solución esté ahí. Por eso estoy muy en contra de esto. Y la gente debería saber que nosotros debemos presionar para que la policía haga las cosas bien y no estigmatizar a los pibes de barrio. Y de esto tiene mucho que ver la reacción de cada pibe después. A mi hermano lo han cachado y lo han bajado a patadas de una bici. Estando en cuero, con un pantaloncito y unas ojotas ¿que puede hacer? Hay que fijarse que son ellos mismos los que arreglan con los narcos, que son ellos los que cuidan a los narcos; que pasan a cobrar por su casa el día, casa diez o cada cuando sea el cobro por ese cuidado. Yo creo que la gente está equivocada al pedir más policía.

María Elena (Madre de Jonathan Herrera): Yo pienso que la gente debería presionar más a la policía. Porque yo pienso que un ciudadano que paga sus impuestos le está pagando a ellos para que ellos nos cuiden a nosotros. Y lo que menos hacen es cuidarnos y lo que hacen es sólo a su favor, más para su bolsillo. Porque usan a los pibes. Y los pibes después salen a robar para ellos y si no, los encuentran muertos y no se sabe quién los mató. O salen diciendo que ha sido un ajuste de cuentas. Y muchas cosas que suceden así. Pienso que cuando lo mataron a mi Jonathan mataron a un negrito más, a un marginal, el no era un chico del centro, porque ellos le dicen, si sos villero no servís para nada, sólo para chorear. A los chicos hay que darle más contención, para que no pasen lo que está pasando ahora. Porque cuando salen a chorear alguien le está dejando, y en ese alguien sabemos que mucho tienen que ver las policías. Yo quiero más seguridad sí quiero, pero no con más policías.

Julieta, hermana de Jonathan Herrera. FOTO: Emergente

J: Es más fácil pedir más policías para que le den una solución a ellos. ¿Pero entienden lo que realmente hace la policía?

ME: lo saben y no lo saben, porque hoy en día las grandes prensas, el gran periodismo, osea los más conocidos, tratan de que esto no se vea. Que no se sepa la verdad.

J: De hecho algunas veces nos pasan con las causas nuestras. ¿Pero sabés qué pasa? que la policía a ellos sí los va a cuidar, hay diferencias. Si un pibe de barrio corre, algo se robó; y si es otro está haciendo deportes.

ME: yo creo que tenemos que pedirle al estado que nos dé la seguridad que corresponde…

J: Que se investigue a la Policía.

ME: Hay que investigar a la Policía.

Y sobre Gendarmería en los barrios. Que va a pasar?

J: yo pienso que Gendarmería puede ser igual o peor. He visto como a chicos en la barrios, en plena luz del día, les hacen descartar una coca. Gendarmería es más mano dura, porque tienen más poder que la policía.

Familiares de victimas de la represión policial durante la marcha Rosario Sangra 2. FOTO: Emergente

Lo más fácil para el estado es simplemente darles lo que piden.

Bien sabido es que a los políticos no les gusta la gente en la calle. Se les prende algo en la cabeza que los hace recordar el 2001 y los pone a realizar pantomimas de trabajo. El caso de la seguridad en Rosario y Santa Fe bien podría entrar en ese esquema de reacción si vemos que la reacción ante una plaza llena fue directamente decir que si al pedido de más cana y soldados armados con fusiles en las calles.

Entender que la problemática del delito, situación que no es negable en absoluto, se soluciona simplemente saturando las calles de efectivos es solo un lujo que puede darse aquel que no tiene el poder para ponerlos ahí. La ciudadanía en las calles pidiendo “más seguridad” está solo reflejando un síntoma, la fiebre, la cual piensan que es el único problema que tenemos.
Los factores que llevan a Rosario a tener el índice de asesinatos más alto del país están relacionados con múltiples factores entre los que se incluyen la exclusión de los barrios periféricos, la invasión del narcotráfico al cual se les abrió la puerta y se los dejo actuar durante varios gobiernos y que a fuerza de billetera a comprado voluntades y mano de obra (tanto en los barrios como en lugares concurridos por gente de traje y corbata) y una fuerza policial muy manchada por casos de corrupción, trata de personas, desaparición forzada, tortura, asesinato y hasta un ex jefe policial condenado por complicidad narco. También se suma un sistema carcelarios el cual se cae a pedazos, que está en su mayoría habitado por pobres y que destruye el interior de cada uno de sus internos volcando luego de concluida la penas a un ser sin posibilidades de integrarse socialmente.
Un punto a comprender es que la manera que las fuerzas de seguridad tiene para moverse en los barrios periféricos es muy distinta a la los barrios de la ciudadanía excitada que pedía “que venga gendarmería”. Allí el piberío sufre apremios constantes y van viendo desde muy jóvenes que hay un sector que los quiere excluidos y calladitos.

Sumar más personal policial y soldados armados no va a solucionar el problema, solo lo va a empeorar y en ese ensayo de gratitud con la ciudadanía enfurecida podría cobrarse más vidas de inocentes cuyo único delito es que su familia no pudo ascender para vivir en otra zona.

FOTO: Emergente
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