“Techo de cristal” y desigualdad de género en el gabinete de Mauricio Macri

Ha sido ya demostrado que en las más variadas esferas de nuestro quehacer cotidiano las mujeres nos encontramos frecuentemente con un “techo de cristal” que determina con particular fuerza los límites establecidos a nuestro desarrollo personal y colectivo. Ahora bien, ¿qué sucede con este techo de cristal a la hora de integrar equipos de gobierno y participar de los procesos de toma de decisiones en las más altas esferas del poder político? Especialmente, cuál es el peso de las mujeres en la actual configuración del gabinete nacional?

Paula Canelo y Ana Castellani del Coordinadoras del Observatorio de las Elites Argentinas del IDAES-UNSAM para Emergente

Un estudio del perfil de los 364 funcionarios del gabinete inicial del presidente Macri que realizamos en el Observatorio de la Elites Argentinas muestra un resultado contundente: sólo el 22,6% de los cargos que van desde ministro/a hasta subsecretario/a están ocupados por mujeres. Así, el gabinete de Cambiemos es predominantemente masculino (77,4%)

Cierto es que en la Argentina los gabinetes no han tendido a ser tradicionalmente territorio femenino, pero también lo es el hecho de que en las últimas décadas se han logrado importantes avances en términos de participación femenina en el ejercicio del poder político, lo que resulta especialmente notable en el Parlamento, tras la implementación de la Ley de Cupos.

Contrariamente a estos vientos de cambio, Macri amplió decididamente el número de ministerios, de 16 a 20 (carteras a las que debemos sumar la Jefatura de Gabinete, las Secretarías de la Presidencia y el Banco Central), pero disminuyó la cantidad de dependencias en manos de mujeres de 4 a 3, designando sólo a 3 ministras: la canciller Malcorra, a Stanley en Desarrollo Social y a Bullrich en Seguridad.

Asimismo, la distribución de los cargos ocupados por mujeres presenta fuertes disparidades (gráfico 1). Siguiendo con una tradición de áreas de gestión más femeninas, Desarrollo Social es la cartera que presenta una distribución de género más equitativa, con un 56,5 % de mujeres, seguida de lejos por Salud, Relaciones Exteriores, Comunicaciones y Ambiente. En el otro extremo encontramos carteras netamente masculinas, como Defensa, y Ciencia y Tecnología, carteras en las cuales no hay ninguna mujer en la cúpula ministerial. Esto marca un importante retroceso con respecto a anteriores configuraciones de estos ministerios, especialmente en Defensa, que especialmente a partir de la gestión Garré había gozado de una importante ampliación del peso de las mujeres en los cargos altos, acompañada de importantes políticas de género.

Gráfico 1: Porcentaje de mujeres por dependencia N = 364. Fuente: Observatorio de las Elites Argentinas, IDAES-UNSAM.

Más aún: el “techo de cristal” termina de delinearse con claridad cuando observamos qué tipo de cargo ocupan las escasas mujeres designadas en el gabinete de Macri. De 83 mujeres, sólo 3 tienen cargo de ministro, mientras que 55 (66,2%) se desempeñan como subsecretarias (gráfico 2). Así, dentro de las cúpulas del Poder Ejecutivo Nacional, las mujeres no sólo son minoría, sino que también tienden a ocupar los cargos más bajos.

Gráfico 2: Tipo de cargo ocupado por las mujeres en el gabinete. N=83. Otros: jefa de gabinete de ministerio, coordinadora, síndica BCRA, etc. Fuente: Observatorio de las Elites Argentinas, IDAES-UNSAM

¿Qué razones pueden explicar esta particular distribución de género dentro del gabinete de Macri? Claramente el nivel educativo no da cuenta de la posición relegada que alcanzan las mujeres en el mismo. El 80% de estas funcionarias (66/83) tienen estudios universitarios completos y dentro de este grupo casi la mitad (33/66) ha concluido estudios de posgrado. Tampoco se observan profundas disparidades entre hombres y mujeres en el tipo de carrera elegida, ya que, al igual que los hombres, entre las mujeres predominan los títulos en derecho (37%) y en ciencias económicas (29%). Las diferencias de posición en la estructura de poder no se explican por las trayectorias educativas que son relativamente similares, y tampoco en las ocupacionales, donde no se observan diferencias significativas de perfiles por género.

Como ha sido identificado en tantos otros casos, la igualdad en términos de formación, trayectoria y experiencia con los hombres que las mujeres hemos venido construyendo no se traduce, tampoco en este caso, en igualdad de acceso al poder.

El gabinete de Macri replica así el “techo de cristal” que impide que las mujeres seamos consideradas para ocupar puestos jerárquicos en igualdad de condiciones que nuestros congéneres.