¿Qué pierde el mundo cuando muere un idioma?

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Al fin de este siglo, más de la mitad de los 7000 idiomas mundiales no existirán. ¡Qué realidad tan terrible!

Los idiomas son valiosos. Las lenguas desbloquean las identidades culturales. Nos permiten expresarnos con nuestras opiniones y emociones.

El lingüista francés, Claude Hagege, dice que “si no tuviéramos cuidado sobre la manera en que el inglés avanza, podría acabar matando la mayoría de los otros idiomas”. Tiene mucha razón…

Aquí te cuento un anécdota interesante. La semana pasada, en la estación de autobús aquí en España, oí por casualidad a un alemán hablando con un español. En lugar de hablar en alemán muy despacio esperando que el español le entienda más o menos, habló en inglés y el español le entendió perfectamente. Hablaron en un idioma no natural para ambos.

De los 7000 idiomas mundiales, sólo una tercera parte se utilizan y el inglés es la lengua común para la comunicación internacional. Mientras que parece ser mucho más fácil comunicarse de esta manera, hay que analizar lo dañino que es un idioma universal como el inglés para las lenguas amenazadas e indígenas.

Con tristeza, cada 2 semanas, otro idioma muere.

Casi 100 idiomas han muerto en Papua New Guinea.

Así que, ¿Por qué deberíamos intentar conservar estos idiomas?

Los idiomas son historias que se han transmitido de una generación a otra y nos ayudan a identificarnos con nuestros antepasados. Matar una lengua es matar las tradiciones culturales e identidades sociales. Es una señal de derrota. La población global está cada vez más desconectada con su patrimonio porque tiene que hablar más lenguas comunes para seguir conectada con el resto del mundo.

¿El mundo puede permitirse perder tanta historia y patrimonio? Así, pues, ¿qué aguarda el futuro para las lenguas dominantes?