Un nuevo comienzo, como en el 2001
Dudamel ha transitado un camino parecido al actual, solo que hace 15 años el era jugador. Corrían los meses finales del año 2000 y el argentino Pastoriza renunciaba a la dirección técnica de la vinotinto, dejando 3 puntos en 10 partido en la eliminatoría a Corea-Japón 2002, obviamente con esos números el mundial estaba desde hace rato fuera del alcance. En ese entonces ni siquiera se hablaba de sueño mundialista porque era tan inalcansable que no daba ni para ser un sueño. Un equipo con poca moral, por aquel entonces la cenicienta.
Luego de Pastoriza vino Richard Páez, que le cambió la cara a la vinotinto, la llenó de irreverencia, de atrevimiento. En los últimos 8 partidos Venezuela sumó 13 puntos. Algo histórico en ese entonces, una gran evolución. Richard tuvo que cambiar la mentalidad perdedora en el entorno vinotinto. Ya no era salir a no perder, era salir a ganar, fuera en Chile, contra Uruguay o Colombia. En los jugadores y en el país comenzó a nacer el sueño mundialista. Nos dimos cuenta que soñar era posible. No alcanzó ni en el 2006, ni 2010, ni 2014, pero eso es una historia diferente.
Ahora con Dudamel, el panorama es parecido. Luego de una mala copa América en Chile 2015 y un arranque pésimo digno de la vinotinto de antes del 2000, Dudamel, al igual que Páez, tenía que darle confianza al equipo y al país y en la copa Bicentenario con un más que aceptable rendimiento.
Y su discurso va en ese tono, el ha repetido una y otra vez, que ahora comienza una nueva eliminatoria, que faltan 36 puntos, que Rusia no es imposible. Una respuesta muy lógica y política. Nadie, ningún DT ni jugador admitirá que tienen la moral por el piso y que saben que es imposible llegar a Rusia. Algo parecido decía Páez. El no admitía en sus respuestas que clasificar al 2002 era imposible, él le transmitía eso al equipo y el equipo salía a ganar.