Pequeña reflexión sobre traducción y lingüística

La osadía del ser humano de traducir es tremenda. La lengua representa a la cultura, y la cultura al fin y al cabo es el patrimonio de la persona, lo que la ha criado, para lo que creo que no hay nada más sagrado para una persona que lo que la ha acompañado desde la más tierna infancia, donde establece su origen. Porque sin el origen, ninguna cosa es nada. Los antiguos griegos ya buscaban el origen de las cosas para así poderlo desvelar todo. Atreverse a cambiar un texto como es traducirlo y que quede una localización adaptada demuestra la testarudez del género humano.

Bueno, lo que decía, que el traductor es, además, como dicen los italianos, “traduttore, traditore”, es decir, traductor y traidor.

Porque, al fin y al cabo, todo es cambiar unas cosas por las otras, hacer una traducción literal y fiel a la original, que tendrá la mayoría del mensaje, aunque en ocasiones se pueda dar distorsionado debido al desconocimiento de la cultura de la lengua origen que puedan tener algunos lectores, o una traducción adaptada, que conservará la poética de la obra, aún perdiendo puede que bastante de su significado original.

Una de las características que tiene Dragon Quest es que tiene de las mejores traducciones al español que se podrían dar, o al menos desde mi punto de vista. Es una serie de juegos con un alto contenido en jerga pueblerina y coloquial, ya que presenta personajes de diferentes clases sociales, y claro, no se puede poner a un señor que ha vivido toda su vida en el campo y que apenas ha tocado un libro, o a un matón que es más músculo que cabeza, literalmente, hablando de manera normal y/o refinada

(Fuente: Análisis de HobbyConsolas de Dragon Quest Heroes)

Pues los traductores lo han sabido llevar a la perfección, porque han adaptado esa jerga japonesa a la castellana, cambiando los chascarrillos de la cultura japonesa a la española, que así de primeras puede parecer genial (¡Que lo es!), pero, si lo miras objetivamente… ¡Es una traducción muy traicionera! No comprende el mensaje que pretendía dar el original, con las gracias japonesas, pero… ¿Esas coñas serían graciosas o entretenidas en la cultura mediterránea? ¿O sólo serían una serie de nombres que se supone que están relacionados por alguna cohesión extraña?

No, han sido adaptadas. Han traicionado a la obra original, no expresa lo mismo, pero lo expresa adaptado, cosa que puede llegar a ser igual o incluso a veces mejor. Ahí está el doble filo de la traducción.

¿Cómo quieres traducir, a una obra fiel o a una obra adaptada? ¿De veras entenderás el verdadero significado para localizarlo, o se convertirá en un caso de lost in translation? No todas las culturas piensan igual. Es la conexión entre estas las que hace que podamos llegar a conseguirlo, que las traducciones cada vez sean menos traicioneras, pero… ¿Cómo se podría hacer esto sin los traductores? De hecho, hay una teoría del multiverso, mencionada en este artículo de Cracked.com, en el que se menciona la idea de que todas las traducciones de una obra viven en un multiverso, ya que, al ser en idiomas diferentes, los libros expresan NECESARIAMENTE una cosa diferente al original. Aunque sean minucias. Ya que ningún idioma piensa igual que otro, sino no serían idiomas diferentes. Por ejemplo, los árabes no tiene verbo para la acción, aunque sea impersonal, de llover. No existen los verbos llover, diluviar, chispear, lloviznar, gotear; existe caer agua, pero no llover, porque no los necesitan.

Y claro, no es lo mismo que llovían lágrimas de los ojos de la mujer con el corazón partido, que decir que caía agua de los ojos, que, por mucha similitud que puedan llegar a tener, hay un matiz que se pierde. He dicho lo mismo, pero con una palabras diferente y, sin embargo, ha sido un mensaje que ha cambiado.

A lo que llego al poder de la lingüística… el poder más inmenso y poderoso del planeta, más que cualquier ciencia y que cualquier religión. ¿Que por qué? No es porque controle la realidad, que también, o que controle a lo que está encima de nosotros… es que controla lo que pensamos. Literalmente, no podemos pensar sin estar limitados por nuestra lengua. No podemos existir, por lo tanto, según Descartes,con su famosa frase “Pienso, luego existo”, sin la lengua. Pero el lenguaje es solo una perspectiva, una forma de ver la vida. La maestría de la lingüística es la habilidad más poderosa que podría obtener alguien, porque controla nuestro pensamiento de una manera irrefutable y axiomática. Sin lengua no hay pensamientos, sin pensamientos no hay libertad, sin libertad no hay ser humano, sin libertad… no podemos ser.

Por eso el saber idiomas es importante, porque, al fin y al cabo, es saber pensar de maneras diferentes. Muchos políglotas no son la misma persona cuando hablan un idioma que el otro. El alemán, no invita, está conducido a ser directo, conciso y eficaz, mientras que con el español todo lleva, creo yo, a ser más poético. Y esto lo puedes aplicar a todos los idiomas.

Por esto, esto mismo, pondría la mano sobre el fuego diciendo que es la clave del saber… Saber pensar.

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