Familia reciclable. Por Eduardo Macchiavelli

Redujo a un frasco los desechos de los últimos dos años.

El caso sorprende tal cual lo cuentan. Meter castañas en un lavarropas o lavarse el pelo con harina parecen actos más extravagantes, que acciones ligadas al cuidado del medio ambiente. Sin embargo, para Shia Su, una alemana de 32 años, son recursos que la ayudan a reducir los desperdicios que generan junto a su marido en su casa de Bochum.

Más sobre Eduardo Macchievelli en: El ambiente sano es un derecho

Desde el 2014 se fijó el objetivo de vivir, generando la menor cantidad de basura posible, pero jamás pensó que llegaría tan lejos. Y que los deshechos de los últimos dos años podría guardarlos en un frasco de vidrio de un litro, tal cual los muestra en la foto.

Más sobre Eduardo Macchievelli en: Buenas prácticas

La experiencia la registró en su blog, y de ahí la tomé yo para compartirla. “No tiene sentido que sigamos usando cosas que se producen para ser usadas una sola vez y luego van a parar a la basura, como los envases”, dice. Shia comenzó a comprar en supermercados que venden mercadería a granel y sin envases, mientras iba descubriendo recetas caseras para reemplazar artículos de uso cotidiano.

Más sobre Eduardo Macchievelli en: Escuelas que inspiran

Así llegó a saber que la harina de centeno no sólo lava el pelo, sino que también reduce la dependencia de productos más agresivos como el shampoo. Además probó el poder limpiador de las castañas, que molidas y secadas al sol sirven como jabón de ropa ecológico. La basura que le quedó por fuera del frasco y no pudo reciclar se trató de plásticos como las ventanitas transparentes de los sobres, el blíster de un remedio o el envoltorio de un regalo. Lo demás: desechos reciclables como 84 gramos de metal, dos kilos de papel, algunas botellas y basura orgánicas, que con su esposo convirtieron en compost.

Más sobre Eduardo Macchievelli en: ¿Cuál será la cuadra más limpia de la Ciudad?

Al experimento de Shia le encuentro repercusiones que van más allá de un guiño cómplice al medio ambiente. Y más que nada lo uso a modo de ejemplo. “No se trata sólo de evitar la basura, sino también de quebrar la locura consumista”. Son prácticas verdes, entiendo, detrás del concepto de Basura Cero, que desde la Ciudad de Buenos Aires perseguimos desde el año 2006. Como el de remplazar las bolsas de plástico de las compras por bolsas reutilizables o el uso del changuito. Como otra acción posible para generar menos desperdicios. Y ahí la pregunta: ¿Qué acción realizás vos para reducir los residuos? Cuando lo que hacemos con nuestra basura en nuestra casa o trabajo repercute ineludiblemente en los demás.

Eduardo Macchiavelli Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires

Like what you read? Give Eduardo Macchiavelli a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.