Más de cien pasajes Por Eduardo Macchiavelli

Que detienen a Buenos Aires al pasar. ¿Los conocés?.

El Pasaje Lanín

Su mirada se detuvo en los más de cien pasajes que hay en Buenos Aires, es decir, los imperdibles. Esos que por alguna razón debemos conocer. Empezó entonces una compleja maniobra del trazado de las calles. Sin salida, algunos; en forma de U o L, otros; peatonales, vehiculares o mixtos, cubiertos o a cielo abierto; públicos o de difícil acceso, fueron construidos en la Ciudad entre 1880 y las primeras décadas del siglo pasado.

Entonces transitar sus calles puede ser una experiencia única y encantadora cuando se descubre un pasaje. Porque aunque no lo crean es más difícil detenerse que seguir. Necesitábamos tiempo para contar sus historias, leyendas y costumbres, características que aún hoy los vuelven mágicos. Hay un pasaje para cada ocasión.

El Pasaje de La Piedad

Uno de los más antiguos, y el único con forma de U es el Pasaje de La piedad. Al ingresar por Bartolomé Mitre 1531, se observa en sus fachadas una marcada influencia italiana y las fachadas del conjunto que dan a Bartolomé Mitre, Montevideo y Paraná demuestran cómo empiezan a incorporase en nuestra arquitectura elementos de influencia Francesa. Resultando así este singular pasaje, un ejemplo de eclecticismo característico de la arquitectura del 1880 en Buenos Aires.

El Pasaje Rivarola

Como si fuera un espejo, en el Pasaje Dr. Rodolfo Rivarola, todos los edificios de una acera son exactamente iguales a los de la de enfrente. Une las calles Juan Domingo Perón y Bartolomé Mitre, en paralelo con Talcahuano y Uruguay.

El Pasaje Santos Discépolo

Por su parte, el Pasaje Santos Discépolo, está formado sobre la curva por la que pasaba el primer ferrocarril de Buenos Aires cuando la estación estaba donde hoy se sitúa el Teatro Colón. Gracias a las obras de recuperación que hicimos en el año 2013 y mantuvimos, el pasaje luce totalmente renovado.

El Pasaje Sarmiento

Otro Pasaje, es el Sarmiento, situado en Rivadavia 2645/73. Su aspecto luce como la gran Andalucía: arcos de medio punto, mayólicas con imágenes de toreros y bailes sevillanos, canteros tupidos de plantas y agua; agua que cae por la boca de un león azul y estancada.

El Pasaje Colombo

A sólo unas cuadras, en Rivadavia 2451, el Pasaje Colombo es un ejemplo de una calle interior en forma de L. Un imponente portón de hierro vigila el ingreso al pasaje, donde una amplia vereda de circulación conduce a los visitantes por las distintas viviendas, muchas de las cuales todavía tienen en su puerta un curioso llamador de bronce en forma de mano. Tanto el pasaje Sarmiento como el Colombo fueron incluidos dentro de las Áreas de Protección Histórica (APH) para resguardar su futuro.

El Pasaje Caminito

Para los amantes del tango y el arte al aire libre, el Pasaje Caminito es el lugar indicado. Situado en La Boca, con calles de adoquines y conventillos de chapas multicolor, se encuentra el espíritu del barrio. Caminito ofrece el Teatro de la Ribera, el Museo de Bellas Artes Quinquela Martín y la Vuelta de Rocha, desde donde se tiene una vista panorámica del Antiguo Puente Transbordador, y del Puente Nicolás Avellaneda, sobre el Riachuelo.

El Pasaje San Lorenzo

En otro barrio, San Telmo, el combate que fue el bautismo de fuego de los granaderos de San Martín da su nombre al pasaje San Lorenzo. También, Borges recuerda el pasaje Bollini en su poema “La Cortada de Bollini”, conmemorando los tiempos de cuchilleros. En el barrio de Versalles hay numerosos pasajes con nombres gauchescos. Y Parque Chacabuco posee tres sub-barrios formados por pasajes, que llevan los nombres de los ideales que a principios de siglo XX primaban en Buenos Aires y que hoy podemos rescatar: Del Progreso, De las Artes, De las Ciencias, Del Bueno Orden, De las Garantías, De la Industria y Del Comercio. Son algunos de ellos.

Muestra “Espejismo” en el Pasaje Lanín

Su mirada se detuvo en los más de cien pasajes que hay en Buenos Aires, como el Lanín que está arriba en la foto, entre las calles Brandsen y Suárez, en Barracas. Cuando una vecina, mientras contemplaba la muestra fotográfica “Espejismo” del artista Marino Santa María en el barrio de Flores, del 15 al 30 de septiembre, para que los vecinos de otra de las zonas históricas de la Ciudad puedan conocer el pasaje en su aniversario, me dijo: “Eduardo, tenés que hablar más de los pasajes”. Y lo hice.