Mascotas Por Eduardo Macchiavelli

Dos casos nos alertan sobre su cuidado. ¿Por qué no adoptar?.

Las dos noticias son recientes. Una: “Una anciana y su hija tenían más de 40 gatos en un departamento”. Dos: “Clausuran un criadero de perros por crueldad animal”. En ambos casos el denominador común es el maltrato y los hechos fueron denunciados por vecinos de la Ciudad. Les doy más detalles para que entiendan el punto al que quiero llegar.

En el primer caso, la Policía Metropolitana rescató los gatos que se encontraban en un departamento de dos ambientes, en donde vivía una mujer de 93 años y su hija de 45. El operativo en el inmueble de Almagro se produjo tras la denuncia de un vecino, a raíz del mal olor que salía de la propiedad. Trabajaron las fuerzas policiales junto a la unidad veterinaria del Gobierno de la Ciudad. En el segundo caso, un criadero de perros en el barrio de Villa Devoto fue clausurado y su dueño quedó detenido al constatarse que sometía a “malos tratos y actos de crueldad a los animales”. Por lo que los 14 perros encontrados por la Policía Metropolitana al momento del allanamiento fueron trasladados a un hogar para su seguridad. Del operativo participaron la División de Canes de la Policía de la Ciudad, la Dirección General de Fiscalización y Control, la Guardia de Auxilio, el Área de Espacio Público para el traslado de los animales, que está a mi cargo, y el Área de Coordinación de Sanidad y Tenencia responsable de Mascotas. Y ahí es donde quiero llegar.

Las mascotas se encuentran ahora en hogares del Gobierno de la Ciudad esperando para ser adoptadas, y necesitan de cuidados y cariño que sólo uno les puede dar. Los perros y los gatos son animales muy dependientes de los seres humanos para sobrevivir. Y del comportamiento que adoptemos cada uno de nosotros dependerá su bienestar. En su alimentación adecuada e hidratada. En su vacunación para que crezcan fuertes y sanos (contamos con 2 Centros de atención veterinaria fijos y 4 móviles distribuidos en la Ciudad). En la castración para controlar su reproducción, si es que no deseamos que tengan cachorros (desde el gobierno hacemos 53.000 asistencias veterinarias que incluyen castraciones). A la hora del paseo (realizamos talleres de paseo todos los fines de semana). Del baño. En el hogar para que tengan un lugar seguro, limpio y a resguardo donde estar. En la calle, levantando su caca con una bolsita, cerrándola y tirándola en un contenedor negro de los que hay en la Ciudad (colocamos 250 expendedoras de bolsas instaladas para recolectar las heces). Adoptándolos (efectuamos 10 jornadas de adopción por año junto a más de 80 ONGs), brindándoles afecto, el que podamos, claro está.

Porque haciendo cosas como las que hicieron la anciana y su hija, seguramente de forma mucho más inocente que la del criador de perros. Aunque parezca que están llevando adelante su tenencia, también es una forma de descuidar.

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