Semana Sanmartiniana Por Eduardo Macchiavelli

Siguiendo las huellas del Libertador por los museos.

Monumento al Libertador de la Plaza San Martín, al que lo estamos arreglando, al igual que los de las plazas Grand Bourg y Ejército de los Andes

Quería dejar algo escrito sobre José de San Martín en su día. Siempre les contaba a mis hijos esta historia tal cual la reproduzco ahora, ya que las cosas que me pasan a mí con el Libertador es probable le ocurran a muchos. Estoy hablando de cuando se embarcó rumbo a nuestro continente, impregnado de los ideales de libertad e igualdad de la Revolución Francesa. En esos días seguramente no pudo dimensionar las conquistas que le esperaban en el futuro, pero de lo que sí era consciente al llegar a Buenos Aires es que se estaba viviendo una etapa decisiva en la historia emancipadora sudamericana, y así lo interpretó: “Desde que volví a mi patria, su independencia ha sido el único pensamiento que me ha ocupado”.

Después vendrían la formación de un ejército profesional cuya principal ventaja fue la de acortar las distancias en poco tiempo, caer sobre el enemigo e impedirle recargar. La victoria de los Granaderos a Caballo en su primera batalla en San Lorenzo definió su destino como Libertador. Más tarde llegaría el revolucionario y arriesgado cruce de los Andes, la liberación de Chile y el camino hacia lo propio en Perú, que definiría la independencia de Sudamérica. “Seamos libres y lo demás no importa nada”, decía por entonces.

Con motivo del 166° aniversario de su muerte es que sigo sus huellas, en lo que llamamos #SemanaSanmartiniana, en los principales museos que recuerdan su obra y enaltecen su nombre, en forma de visita virtual en 360° esta vez, gracias a las nuevas tecnologías y no en forma hablada como se lo contaba a mis hijos. En el Museo Histórico Nacional donde se exhibe su Sable Corvo; en el Museo Regimiento Granaderos a Caballo, creado en el año 1963, con gran cantidad de objetos históricos; en el Instituto Nacional Sanmartiniano, que se encuentra abocado a la investigación histórica y difusión de su vida; y en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, donde está el mausoleo y descansan sus restos. Donde esta semana estamos compartiendo muchos su legado y hoy escribo estas líneas. El resto es historia conocida. –Háganlo ustedes también si quieren-. “Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas”.

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