Solemos pensar que la basura es lo otro. Por Eduardo Macchiavelli

¿Qué podemos hacer para cambiar esa mentalidad?

Solemos pensar que la basura es lo otro. Un significante vacío por extraña o molesta. Nos preocupa. Hasta que entre todos decidimos ¿qué hacer? Desecharla o reutilizarla.

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Ciudades como Estocolmo ya lo tienen resuelto, y procesan el 99% de sus residuos de manera eficiente, pero el modelo comenzó en los hogares. Como en muchas ciudades de Europa, lo que no se recicla se incinera para producir energía y hasta tienen que comprar basura para abastecer sus plantas generadoras de calefacción y electricidad. En Bruselas, reciclar es una obligación y quien no lo hace es multado. En Madrid obtienen biogás a partir del estiércol y los residuos orgánicos, y este gas se utiliza como fuente de energía o de calor. En Seúl con casi 25 m de habitantes por tirar la basura pagan. Y en China la mayoría de las ciudades importan residuos, principalmente plásticos, que convierten en resina con la que luego fabrican desde botellas hasta tuberías. Y hay más.

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En Latinoamérica, la ciudad de México será la primera en operar una planta de valoralización energética para el 2020. Va a tratar 1,6 millones de toneladas de basura doméstica anuales de la que obtendrá electricidad para alimentar las 12 líneas de subtes que tiene la ciudad. Por lo que un tercio de energía doméstica se va a transformar en energía verde. En Kiribati, Oceanía, el país entero impulsó un sistema de pago de bolsas de basura. Así se redujo en un 60% la cantidad de residuos que se envían a los rellenos sanitarios. Y nosotros a partir de la Ley de Basura Cero redujimos un 50.

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El 78% de los residuos que produce Buenos Aires tiene algún tipo de tratamiento. Es decir, se pueden recuperar. Los números del reciclaje en la ciudad indican que hay 12 cooperativas, 5324 recuperadores urbanos, 3217 campanas verdes, 200 puntos verdes, 1 planta de separación mecánica automática y para este año planeamos abrir 2 más, 15 centros verdes y 1 centro de reciclaje con 5 plantas de procesamiento de materiales. Así unas 570 toneladas son recuperadas por las cooperativas y cerca de 900 toneladas por los recuperadores urbanos. Entre las medidas que proyectamos llevar adelante este año buscamos fortalecer los centros verdes, sistematizar la tarea de los recuperadores, que pasarán de urbanos a ambientales. También buscaremos aumentar la frecuencia de las campanas verdes a dos veces por semana.

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¿Qué hacer?, decía. Y la respuesta a esta pregunta es un proceso. Qué empieza en las casas con la separación en origen, sigue por el sistema de recolección diferenciada, continúa en las plantas de tratamiento y vuelve a empezar. Buscamos reducir los residuos que enviamos a los rellenos sanitarios. Por eso apostamos a las nuevas tecnologías, viendo que hacen otras ciudades del mundo y cómo se puede aplicar. La basura es algo nuestro, no de otro. Si entendemos eso, vamos a acercarnos a números más parecidos a los de la capital de Suecia. Lleva tiempo. Si nos involucramos todos en el reciclaje, lo podremos lograr.

Eduardo Macchiavelli Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires