Preguntas poderosas

¿Por qué?, ¿Para qué?

Inicio en mi blog una serie de contenidos dedicados a las herramientas del coach co-activo.

Escribo desde mi experiencia como directivo y desde la perspectiva de coach certificado, Certified Professional Co-Active Coach® (CPCC).

Durante una sesión de coaching, el cliente recibe muchas más preguntas que respuestas por parte del coach. No existe otra persona en el mundo con más recursos que él mismo para solucionar sus propios retos, para conseguir sus propios sueños, para generar sus propias respuestas. El coach aporta al cliente perspectiva y método, potencia el aprendizaje, articula situaciones, invoca su excelencia e impulsa hacia la transformación. Todo esto desde la creencia de que el cliente está completo -en su sano juicio -, es creativo y tiene recursos. Este punto de partida, marca la diferencia entre un proceso de coaching, una terapia y una consultoría. En mi opinión hace que los resultados sean sostenibles en el tiempo ya que no han sido impuestos desde el exterior desde el conocimiento que puede desaparecer junto con el terapeuta o el consultor.

Si evitamos -en la medida de lo posible- emitir juicios y dar consejos, ¿cómo nos relacionamos los coach con nuestros clientes? Uno de los mejores recursos son las preguntas poderosas.

Las preguntas poderosas son consultas provocadoras que invocan claridad, acción y el descubrimiento de un nuevo nivel de conocimiento. En general son preguntas abiertas que activan un proceso genuinamente creativo y transformador. La respuesta no acostumbra a ser precisa ni inmediata.

Hoy, para empezar con la serie preguntas poderosas te propongo esta práctica.

Observa el tipo de respuesta que generan estas preguntas:

1- ¿Por qué (conjunción causal) haces esto?

2- ¿Para qué (conjunción final) haces esto?

La primera es una pregunta prohibida en el coaching. En los exámenes de la certificación co-activa, hacer esta pregunta en la sesión práctica significa un suspenso casi seguro. El motivo es que la energía que se genera en la respuesta es reactiva, inicia una actitud de protección y justificación, no aporta autoconocimiento ni invoca a la acción. La energía y la sensación es de retroceso.

La segunda es una pregunta poderosa. La respuesta del cliente puede ser una acción, un propósito o un deseo aspiracional que apunta al futuro. La energía resultante invoca acción y prepara para los resultados.

Te animo a probar. Con el mismo contenido y con curiosidad auténtica, pregunta ¿por qué? y ¿para qué? en distintos momentos y a distintas personas. Observa el resultado: Escucha más allá del significado de las palabras, ¿puedes observar cambios en las actitudes, en el lenguaje no verbal? ¿Con qué respuesta queda más satisfecha tu curiosidad? ¿Cuál aporta más valor? ¿Cuál aporta conocimiento que puede ser útil para articular un proceso o un plan?

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