Una docena de lecciones de management que hemos aprendido de los dibujos animados

De todos es sabido que las películas de dibujos animados encierran mensajes. Muchos. No son ñoñerías (salvo un par) infumables y de otro tiempo, no. Son auténticas lecciones de vida que podemos aplicar a cualquier ámbito, incluyendo el empresarial.
Al fin y al cabo, el liderazgo es el conjunto de capacidades que un individuo tiene para influir en la mente de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos.
Pues si nos fijamos en algunas películas de animación con detenimiento podremos encontrar algunas de estas capacidades en los protagonistas, que sortean dificultades gracias a cualidades que deberíamos encontrar en los buenos líderes, para salir victoriosos. Es verdad que los argumentos de estas películas son simplistas, pero no dejan de ser una representación de una realidad de la que, como es natural, podemos aprender buenas lecciones:

1. Tú sólo no puedes, con tu equipo sí. Cars

Cars no es la única película en la que se cumple esta máxima. De hecho, es recurrente: Toy Story cuando Woody rescata a Buzz, 101 Dálmatas cuando todos los animales ayudan a los perritos a escapar de Cruella De Vil…
En esta película, Rayo MacQueen logra ganar la copa Pistón gracias al apoyo incondicional de sus amigos (y a su trabajo bien hecho). Y es que por mucho talento que alguien tenga, siempre necesita a su lado a un gran equipo.

2. Vive y deja vivir. El rey león

Hakuna Matata. Es el lema de los dos amiguitos que se encuentra Simba cuando huye del chungo su tío Scar.
Efectivamente, cuando nos centramos en lo nuestro, en nuestros problemas, solemos encontrar soluciones más rápidamente que si perdemos tiempo con las cosas sobre las que no tenemos control.

3. Las cosas, con humor. Monstruos S.A.

Monstruos S.A. es una fábrica de energía. La consiguen asustando niños por las noches: se meten en sus casas, en sus sueños y, de sus gritos, obtienen energía para alimentar la ciudad Monstruo.
Hasta que un día descubren que la risa es mucho más energética que el miedo.
El miedo acogota. El humor libera.
No se trata de tomarlo todo a coña. Se trata más bien de relativizar las cosas, dar un pasito atrás y dejar que los árboles nos dejen ver el bosque.

4. Con esfuerzo lo conseguirás. Pinocho

Pinocho es un niño de madera que se porta… pues como un niño… Para hacer feliz a su padre y convertirse en un niño de verdad tiene que esforzarse: estudiar, no mentir…
Porque, ¿sabemos de algo que merezca la pena en la vida y que no suponga un esfuerzo?

5. Rendirse a las evidencias. El Libro de la Selva

Mowgli es un niño que se ha criado en la selva. No ha conocido a sus padres y sus amigos son un oso, una pantera… hasta que un día, vagando, llega a un poblado humano y ve a una niña y descubre su propia humanidad.
Igual que el más mono rey del swing veía su humanidad y no podía creerse que no supiera hacer fuego, todos los animales veían lo evidente en él… salvo él. ¿Qué somos? ¿Qué hacemos? ¿Dónde vamos? Es importante pensar en nuestra misión, quizá lo más importante.

6. Salirse de la norma. Los aristogatos

Una anciana va a dejarle su fortuna a sus gatitos pero su mayordomo tiene otros planes para heredarlo todo: matarles. Les droga y se los lleva lejos de su casa y, en las aventuras que corren para regresar, conocen a un gato arrabalero que les descubrirá otro mundo, sin corsés, sin normas…
Y es que sí, de cuando en cuando, es sano saltarse alguna norma. Una ve esos diagramas donde todo parece estar previsto pero hay veces que lo mejor resulta de transgredir. En su justa medida.

7. Vale más el ingenio que la fuerza. Los Rescatadores

Dos pequeños ratoncitos rescatan a una niña huerfanita de la malvada Madame Medusa. ¿Y cómo lo hacen? Pues tirando de lo que un pequeño puede hacer: su ingenio.
Porque sí. El ingenio es lo que hace que muchos pequeños puedan sortear las grandes dificultades del día a día y con sobresaliente. Sabio refranero.

8. El valor de los sueños. Up!

Esta película nos cuenta la historia de un hombre, el señor Friedricksen, que dejó pasar la vida sin cumplir los sueños que tenía de joven y de un niño solitario y metomentodo. Al principio el anciano no soporta al niño, pero, poco a poco, le toma cariño y comprende que hay que llevar a cabo los sueños para que la vida tenga sentido.
Sin sueños, sin visiones, el mundo no habría avanzado y seguiríamos anclados en una edad de sombras. Afortunadamente, la Historia ha tenido visionarios que han perseguido sus metas y han logrado una humanidad mejor.

9. Cuida el entorno. Wall-e

La Tierra devastada por las grandes corporaciones es el argumento de más de una película (Terminator, Blade Runner, El Planeta de los Simios, Avatar…) Frente a las malvadas y ciegas empresas, siempre surge un héroe que termina salvando el planeta porque es capaz de entender la simbiosis entre los distintos organismos que lo poblamos.
Ni que decir tiene que si nuestro negocio no es sostenible, no llegará muy lejos. No por sí mismo, sino porque no hay Tierra que lo resista en el tiempo. Así es la cosa. No estoy hablando de happy-ecologismo, estoy hablando del futuro de nuestros hijos.

10. Todos tenemos un superpoder. Los Increíbles

La familia increíble trata de ocultar sus superpoderes y ser “normal” hasta que se ven en aprietos y echan mano de lo que mejor saben hacer.
En la empresa pasa igual. Siempre hay un montón de empleados subvalorados a los que se debería recurrir para mejorar.

11. Querer es poder. Buscando a Nemo

Un pececito discapacitado al que raptan y se llevan lejos de su hogar que trata de regresar a su casa contra viento y marea: se escapa de un acuario, surca el ancho mar, sortea mil y un peligros…
Está claro que cuando hay voluntad, no hay obstáculo.

12. El secreto del trabajo bien hecho. Kung Fu Panda

El padre de Kungfu Panda es el propietario de un restaurante de éxito por su famosa sopa de fideos con ingrediente secreto. Todos achacan el éxito al ingrediente secreto hasta que, en un momento dado, se desvela que el secreto es que no hay secreto. El secreto radica en hacer las cosas con amor.
Efectivamente: si ponemos una pizquita de cariño en las cosas que hacemos, necesariamente serán mejores.

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