Bibliotecas del Siglo XXI: el Learning Commons

Explica Ileana Cintrón: No importa el nombre que se le dé, sea biblioteca, centro de recursos para el aprendizaje, «learning commons», «information commons» o centro de ambientes de aprendizaje colaborativo (según la UPR), el propósito principal es facilitarle al estudiante su aprendizaje y que pueda completar su producto final de forma exitosa.
Un «learning commons» es un espacio común, usualmente en el edificio o las instalaciones de una biblioteca, que se reconfigura para modelar las prácticas más modernas y mejores que apoyen y fomenten el aprendizaje colaborativo. Este espacio debe contar con salones equipados con las nuevas tecnologías que facilitan el aprendizaje y fomenten la colaboración y que, además, provea un área para la socialización y el consumo de alimentos. Es un nuevo modelo donde se refleja el impacto que han tenido las tecnologías de la información y la comunicación (TICs). En resumen, es una combinación de tradición y tecnología donde se renuevan y redistribuyen los espacios interiores y se proveen espacios flexibles para promover la colaboración entre estudiantes.

Crédito imagen Escuela Francis W. Parker.

Las bibliotecas han existido desde aproximadamente 2600 A.C. como el archivo del conocimiento Humano registrado. En un principio tabletas de arcilla y papiros hasta los libros encuadernados, estos recursos se han catalogado y servido como centro neurálgico del conocimiento. Hoy en día, con la digitalización de contenidos y la ubicuidad de Internet, la información ya no se limita a materiales impresos accesibles sólo desde un lugar físico. Considere esto: el Proyecto Gutenberg y sus afiliados han puesto a disposición del público más de 100.000 digitalizaciones, y Google ha escaneado más de 30 millones de libros a través de su proyecto de biblioteca.

Las bibliotecas se están reinventando a sí mismos a medida que el contenido se accede en línea, y su papel se aleja de resguardar tomos impresos de las inclemencias atmosféricas, buscando convertirse en el conector entre estudiantes y herramienta para la construcción de nuevo conocimiento. La Academia Cushing en la ciudad de Ashburnham, Massachusetts ha estado a la vanguardia de esta transición desde el año 2009, cuando anunció sus planes para una biblioteca “sin libros” . Una base de datos de millones de recursos digitales sustituyó su colección de 20.000 volúmenes de libros, y una cafetería sustituye el escritorio de recepción. Con esta transición, no sólo cambió el modo en que los estudiantes consumen contenido, sino también la forma en que utilizan el espacio de la biblioteca: en lugar de ser una zona de obligatorio silencio para el estudio individual, la escuela buscaba crear un ambiente para “la colaboración y la co-construcción de conocimiento”.

De Biblioteca a Learning Commons.

Los libros impresos siguen desempeñando un papel crítico como apoyo para los estudiantes, pero las tecnologías digitales ofrecen vías adicionales para el aprendizaje y la adquisición de contenidos. Estudiantes y profesores ya no necesitan una biblioteca simplemente para acceder al conocimiento. En lugar de ello, requieren un lugar que fomente el aprendizaje participativo y permita la cocreación de la comprensión a partir de una variedad de fuentes. En otras palabras, en lugar de ser un archivo, la biblioteca se está convirtiendo en un learning commons, un centro de ambiente de aprendizaje colaborativo.

El diseño y la implementación de la nueva biblioteca en la Escuela Francis W. Parker de Chicago personifica este concepto, ya que transforman su espacio tradicional con sus cubículos y estanterías (que esencialmente frustraban la colaboración) en uno que fomenta el aprendizaje y la comunicación. Para satisfacer las necesidades de sus profesores y estudiantes construyeron un espacio flexible con sillas, escritorios, e incluso estantes, movibles. Habitaciones pequeñas se pueden abrir para permitir proyectos de grupo, y sobre el mostrador de la recepción, así como los lados de las estanterías, se puede escribir con marcadores de borrado en seco, para fomentar la colaboración y el intercambio que el espacio anterior había desalentado.

En lugar de centrarse en el papel que la biblioteca había desempeñado en el pasado, la Escuela Francis W. Parker diseñó un espacio según las necesidades actuales de los estudiantes, y lo que la escuela puede prever para el futuro.
Un grupo de estudiantes se reúnen en una estación de trabajo, cada uno con su propio laptop. Crédito Escuela Francis W. Parker.

Nodo de Aprendizaje Transparente (Learning Hub).

En una charla TED titulada “De Dónde Provienen las Buenas Ideas” Steven Johnson explora el papel de la cafetería en el nacimiento de la Ilustración : proporcionó “un espacio donde personas de diferentes orígenes se reunían, diferentes campos de experiencia y acción, y compartían” (Puedes leer más aquí). Cuando Carolyn Foote rediseñó la biblioteca de la Escuela Secundaria Westlake en Austin, Texas, quería crear un espacio sin barreras, uno donde las personas se reunieran y juntos aprendieran uno del otro (co-aprendizaje). Ella escribió:

Yo sabía que quería la biblioteca como la fogata alrededor de la cual se reunieran los estudiantes, un espacio colaborativo donde pudieran trabajar juntos, en grupos pequeños; un espacio transparente donde “la tarea de aprender en la escuela” pudiera ser visto a través de las ventanas, un espacio libre de obstáculos en términos de uso de los estudiantes. Un espacio innovador donde el Diseño reflejara las innovaciones que están sucediendo en el interior de nuestro campus.

En otras palabras, Carolyn quería crear un nodo de aprendizaje para la comunidad escolar que animara a profesores y estudiantes a colaborar, comunicarse y compartir. Para lograr ese objetivo el espacio de la biblioteca Westlake incluye paredes de vidrio que hacen el espacio, literalmente, transparente, así como un área al aire libre y un bar de jugos—que combina los conceptos de la barra para genios de la empresa Apple y una cafetería Starbucks.

Crédito Carolyn Foote (@TechnoLibrary)

Donde las bibliotecas tradicionales se caracterizan como lugares silenciosos para el estudio independiente, los espacios de Westlake y Francis W. Parker se han transformado en centros de aprendizaje activo.

Extendiendo lo Físico con lo Digital.

Con demasiada frecuencia el debate sobre el futuro de las bibliotecas se centra en el papel versus libros electrónicos o el mundo físico versus el mundo digital. En lugar de mirar a la tecnología como suplantación de lo tradicional, podríamos explorar las formas en que lo digital realza lo tradicional. Paul Hamilton de Sunshine Coast, Australia, utiliza una combinación de papel, libros, pintura de tablero EeZeClean, iPads, y realidad aumentada para crear un ambiente personalizado de aprendizaje para sus estudiantes. Él quiere que interactúen con el contenido, la tecnología, el espacio, y entre unos yotros con el fin de ganar contexto y aumentar sus conocimientos.

Crédito Paul Hamilton (@ PaulHamilton8)

Cuando la Fundación Stephen Perse en el Reino Unido abrió su nueva biblioteca, el orador invitado la describió como quaquaversal, que significa “dirigida hacia el exterior hacia todos los puntos de la brújula desde un centro común”. No sólo el espacio abraza el concepto de un bien común de aprendizaje, sino que fusiona cuidadosamente lo mejor de los mundos físico y digital. Mientras que el espacio sí incluye libros encuadernados y artefactos físicos, así como muebles flexibles y un entorno abierto, los contenidos digitales animan a estudiantes a explorar, jugar, y profundizar en temas que probablemente no hubiesen experimentado. Como directora de la biblioteca Tricia Kelleher escribe :

El propósito central de este nuevo entorno de aprendizaje es fomentar la curiosidad sin ser límitada por prejuicios o barreras físicas de hecho.

El Futuro de las Bibliotecas.

Cuando cada estudiante tiene el potencial de cargar una librería global en su dispositivo de bolsillo, el papel de las bibliotecas físicas puede llegar a ser aún más importante, no como lugar para resguardar recursos, sino uno en el que crea significado para ellos. Las bibliotecas del siglo XXI proporcionan un espacio acogedor y reconocido que fomenta la exploración, la creación, y la colaboración entre estudiantes, maestros, y su comunidad más amplia. Allí se reúnen lo mejor de lo físico y digital para crear nodos de aprendizaje. En última instancia, las bibliotecas seguirán inspirando a los estudiantes para la construcción de nuevos conocimientos y nuevos significados del mundo que les rodea.