Chacaito se abarrotó para estampar la firma revocatoria en una hoja de líneas

No llegó el aceite o la harina. No quieren pernoctar para comprar comida ni menos una batería de carro. Chacaito colapsó con la cantidad de personas que se acercaron este miércoles 27 de abril, cuando comenzó firmazo por el referendo revocatorio.

Desde las 8:00 am se comenzaron a ver modestos grupos de personas organizando los toldos de los seis partidos que montaron tarantines para recoger las rúbricas. Primero Justicia, Voluntad Popular, Bandera Roja, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática y Alianza Bravo Pueblo armaron sus techos, mesas e inflables, y con ello comenzó a llegar la gente.

“Yo odio la política pero necesitamos salir de este señor. Me levanté a las 4:00 am a comprar harina y como no conseguí me vine derecho. En Catia no he visto puntos para firmar”, dice María Llovera, una ama de casa que hasta hace algunos meses no estaba convencida si apoyar o no la salida de Nicolás Maduro de Miraflores.

Llovera estaba en la cola que comenzaba hacia la Av. principal de El Bosque. Pero del lado del bulevar de Chacaito también había nutrido grupo de personas quienes estuvieron atentos ante los bullicios normales de una jornada como esta. “Y va a caer, y va a caer, este Gobierno va a caer”, gritaba la gente.

Otro punto de algarabía fue la llegada de los dirigentes políticos que como siempre desataron pasiones entre los más convencidos y aunque sea una mirada de curiosidad entre los más apartados. “¡Mira, la mujer de López, se ve más bajita que en televisión”, dice una muchacha con niño en brazos quien no estaba en cola, pero que 30 minutos más tarde ya estaba firmando en uno de los toldos.

“Nosotros vamos a buscar las firmas en las colas, en los lugares donde la gente nos necesita”, dijo justamente la también. dirigente de VP.

El secretario Ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba, el presidente de la AN, Henry Ramos Allup, el diputado Stalin González, la esposa de Leopoldo López acompañada por el expresidente de Bolivia, Jorge Quiroga, también fueron a firmar a Chacaito.

El calor no hizo mella para nada. Con los rayos del sol a todo dar, la cola se iba alargando. Mientras tanto, dirigentes de la unidad tomaban los datos de quienes esperaban para prever que el CNE los llame para verificar su huella dactilar.

Aunque entrado el mediodía las colas habían bajado, el bululú no. La plaza Brión seguía repleta de personas. Algunos dirigentes políticos, otros militantes y otros con la firme convicción de estampar su firma. “Cambio” fue la palabra más escuchada en las intríngulis de las filas de Chacaito.

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