La mafia de las colas: el modus operandi de los bachaqueros

La mayoría de los bachaqueros que venden en un puesto no hacen cola. Una revendedora de la redoma de Petare le dijo a Efecto Cocuyo “si hacemos colas, no tenemos tiempo para vender aquí”. En su lugar, le compra los productos a alguien que sí hace la cola y luego van de puesto en puesto ofreciéndolos.

Esto aumenta aun más el costo de los artículos. “Si me venden el champú en Bs. 400 yo tengo que venderlo en Bs. 600 para ganarle algo”. Desde el año pasado su ocupación es revender los productos, lo que le permite mantener a sus hijos, “pero apretadito”.

El tiempo gastado en una cola influye en su decisión de no hacerlas, pero confiesan que el principal motivo es el miedo. “En las colas hay puras mafias. Ahí todo el mundo está armado”. Una fuente, que prefirió mantener su nombre en anonimato, aseguró que en las colas los productos no los compra quien llegue primero, los compra quien tenga la palanca.

“La gente hace amistad con los gerentes”, y ellos les avisan qué productos llegaron. En ese momento los productos salen de dos formas: a la gente que está en las colas y por pacas a grupos armados de los barrios.

Estos, posteriormente, se encargan de revenderlos por cantidad a compradores de su confianza. Esta fuente aseguró que en los barrios hay “centros de acopio” donde hay todo tipo de productos, pero a los que solo pueden acceder personas de la total confianza. “Hay unas ocho alcabalas de ellos mismos, del hampa, antes de llegar a cada uno de ellos”.

Asegura, también, que las colas no son espontáneas. “Los colectivos las dominan”, dice. Una persona tiene una paca de cédulas, separadas por el terminal, y cuando le avisan en que local llegaron los productos moviliza a los titulares de estas hasta allí.

Una vez en el establecimiento, el mafioso le paga a funcionarios de local por cada cédula, para que los que él movilizó queden de primeros sin importar si ya había gente esperando. La tarifa usual es de Bs 100 por persona. Si lleva a 200 personas, son Bs 20.000 por cola. Lo que sobra es lo que le venden a la gente que va a hacer la cola de forma independiente, bien sea para revenderselo a otros bachaqueros o para consumo personal.

La mafia de las colas fue reflejada en un video transmitido por Diosdado Cabello en su programa semanal, Con el Mazo dando, donde el superintendente William Contreras realizó un operativo para detener a los que desviaban los alimentos.

Hay otro motivo por el que la comida no llega a los clientes regulares: los funcionarios la desvían. En diversas ocasiones se han registrado denuncias sobre policías y guardias llevándose productos escasos. Esta misma semana se reportó una en Valencia, y posteriormente los funcionarios fueron destituidos por el alcalde Miguel Cocchiola.

La periodista Yasmin Velazco compartió en su cuenta de Twitter un comunicado enviado a todos los cuerpos policiales, emitido por el Ministerio de Interior, Justicia y Paz, donde se insta a las instituciones a “depurarse” de funcionarios que “se presten a la guerra económica”.

comunicado ministerio interior justicia y apz

Además, los bachaqueros de la redoma de Petare denuncian que en más de una ocasión funcionarios públicos, a los que le pagan Bs. 200 diarios para poder vender ahí, les roban sus productos. Pasan puesto por puesto recogiendo. “Yo prefiero dárselos a la gente que está ahí que a los policías, pierdo yo pero también pierden ellos”, cuenta una revendedora.

Esta dinámica ha ocasionado que personas que se dedicaban al bachaqueo abandonaran este oficio ilegal, pues ya no les resulta rentable. Arriesgan su vida en las colas y ni siquiera están seguros de que podrán conseguir productos, perdiendo un día en el que pueden ganar dinero trabajando en otra cosa.

*En colaboración con Julett Pineda
 Foto: Lagranciudad.net

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