SOBRE LA ORACIÓN

Todos sabemos que orar es bueno. Todos sabemos que debemos orar. De hecho, un creyente recién convertido sabe que orar es “hablar con Dios”. Pero la triste realidad es que muy pocos cristianos tienen una vida de oración activa.

Algunos creen que orar es decir algunas palabras por la mañana, y unas pocas por las noches, pero tal práctica está muy alejada de lo que verdaderamente representa la oración. Es como si yo me comunicara con mi esposa sólo unos pocos minutos en la mañana, o peor aún, si no hablo con ella durante todo el día. Eso no sería una relación amorosa. De la misma manera pasa con Dios. No podemos tener una vida centrada en Cristo si no oramos y pasamos tiempo de calidad con el Señor.

¿Cómo podemos obedecer lo dicho por Pablo a los tesalonicenses, cuando les exhortó a “orar sin cesar” (1 Ts5.16)? Ese pasaje no nos está diciendo que pasemos las 24 horas al día orando, pero sí nos está motivando a tener una continua actitud de oración en todo momento. Un gran hombre de Dios dijo: “Puede que no pase una hora orando, pero es imposible que pase una hora sin que ore”

¿Te atreverás a comenzar a orar a partir de hoy? ¿Estás dispuesto a ser disciplinado en la oración? ¿Orarás todos los días? La clave es comenzar. Mi recomendación es que tengan varios tiempos de oración corta durante el día. Algunos cometen el error de dejar toda la carga de la oración para la noche, cuando probablemente estemos más cansados. A la final sólo tendremos unos pocos minutos de oración hasta que nos quedemos dormidos. Si oras varias veces al día por espacios cortos (5–10minutos), la oración nocturna será más placentera. Sea como sea, la idea es comenzar a orar desde ya.

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