El dinero no lo es todo.

Por Carlos Espinosa. Cofundador de @El3erEspacio.


Hace poco leí en publímetro un post que explicaba el por qué los ejecutivos jóvenes estaban cada vez menos interesados en el dinero y sí más en la auto-realización y el equilibrio entre lo material y lo espiritual. Y nada más alejado de la realidad. Me pareció muy escueta la explicación pero entiendo que tampoco era un tratado.

Lo anterior tiene mucho sentido para mí ya que desde que inició el proyecto de El 3er Espacio, hemos conocido gente con mucha experiencia y habilidades en el mercado corporativo, gente que podría estar en un despacho, agencia o consultoría ganando 1.5 o 2 veces el equivalente a su edad en miles de pesos (la regla del sueldo igual a la edad), sin embargo todos coinciden en que eso ya no cumple con sus expectativas de vida. Hoy esas personas son coworkers y llevan más de un año emprendiendo junto a la comunidad que habita El 3er Espacio. Por eso es que en lo que concierne a los puntos que abarca el post de publímetro, hay un par de preguntas que surgen cuando se cruza esa información con la experiencia que los coworkers nos han compartido.

¿Es posible vivir con menos en tiempos de crisis y recesión? y ¿Realmente necesitamos cosas materiales para ser felices?

Las respuestas por dispares que se piense que serán de persona a persona, mantienen esta tendencia hacia el desprendimiento de lo material, haciéndonos apreciar aquellas pequeñas cosas que sí aportan valor a nuestra vida y entorno, y dejar atrás aquellas a las que solo aspiramos por copiar el modelo de nuestros padres, es decir, el modelo de los baby boomers y el concepto de bienestar de los años post guerra basado en el consumo de bienes que dinamizaran la economía.

Actualmente es al interior de las zonas más activas y céntricas de la ciudad, donde se prefiere compartir para minimizar costos de vivir; cada vez son menos los que requieren adquirir una vivienda como prioridad de vida o de carrera, dado que los sueldos no lo permiten y tampoco las aspiraciones. El modelo arcaico dictaba que al salir de la universidad te incorporaras al mercado laboral, para que después de unos 4 años estuvieras adquiriendo tu primera vivienda a una edad promedio de 25–27 años. Sin embargo, ningún primer trabajo te permite eso, lo cual solo extiende la edad promedio de adquisición hasta los 30–33 años, justo en la adultez, cuando además en el modelo viejo ya debías estar casado y con familia en puerta.

El modelo viejo si bien no era una regla, sí era un patrón, al menos en la ciudad de México. Por ello, los jóvenes han tenido que encontrar la manera de vivir bien con sueldos cada vez más bajos y castigados en prestaciones.

Un sueldo de $13,000 al mes de algún recién egresado en ingeniería o licenciatura en un puesto de supervisión no te permite pagar una renta de $9,000 promedio en cualquiera de las zonas céntricas de la ciudad y vivir el resto del mes con $4,000, sencillamente es imposible, al menos no sin vivir al día y sacrificar todo cuanto tu juventud y sueños te dictan desear. Es la nueva esclavitud empresarial en la que desafortunadamente muchos caen felices.

Solo para darnos una idea veamos la siguiente tabla:

Precios a 2015. Fuente: Portales electrónicos de Ecobici, Carrot, El 3er Espacio, Metros Cúbicos.

Como podemos observar, al minimizar los costes de un par de factores básicos de la vida de ciudad como transporte y vivienda, los jóvenes pueden solventar otros aspectos más de auto-realización y esparcimiento, e incluso de emprendimiento de nuevos proyectos, pues los trabajadores jóvenes saben, o no tardan mucho en darse cuenta, que tienen antes de los 30 años para consolidarse o asegurar un futuro para sí mismos, sin que ello signifique perder CALIDAD DE VIDA.

Me pareció muy atinado de su parte colocar ese tema sobre la mesa ahora que rondan en el ambiente conceptos como consumo colaborativo, libertad, emprendimiento y sentido de comunidad. De hecho, es tal la tendencia que empresas grandes en algunos sectores están apostando absurdamente por revertirla y algunas otras más inteligentemente, por evolucionar con ella.

Tal es el caso por ejemplo de los bancos, que independientemente del efecto de la burbuja de 2008, están rebajando la tasa de interés de los créditos hipotecarios. Algunas empresas de oficinas corporativas están cambiando a modelos compartidos y abiertos, y algunas empresas de producción están mandando a gente a trabajar fuera de la torre de oficinas corporativas.

Es cuestión de tiempo solamente para que la sociedad comience a ser más participativa incluso al interior de la misma y deje de lado el sistema gubernamental, creará microeconomías que interactúen entre ellas y repartan el beneficio. Es posiblemente el inicio de una nueva Ilustración pero impactada por las nuevas tecnologías y movilidad de ideas y culturas.

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