¿Qué pasa en el ecosistema emprendedor mexicano?

Por Carlos Espinosa. Cofundador de @El3erEspacio.


Hace 7 años que comencé mi carrera como emprendedor y me deslinde por completo del odioso, pretencioso y cruel mundo corporativo. A decir verdad, mi afore tiene menos dinero de lo que me costarían 3 meses de mandado a precios de 2015. Aún así, no he tenido reparo en poner todos mis ahorros e inconstantes ingresos en mis proyectos, ideas y gustos personales (viajes sobre todo).

Pero a pesar de haber estado ya 7 años en este mundo, ha sido durante los últimos tres que mi contacto con la comunidad emprendedora, gente de otras latitudes y fundadores de diversos proyectos, se ha visto multiplicado y desafiado por las buenas ideas que traen, así como su nueva visión de los negocios. Es muy gratificante ver que existe mucho ímpetu en la gente de mi generación, y sobre todo que existe una gran similitud en las experiencias, decisiones y caminos que nos llevaron hasta este punto de convertirnos en emprendedores; se puede decir en cierta forma que todos hemos tenido que pasar por lo mismo o pagar el mismo cover.

Sin embargo, una vez dentro de esta dimensión también surgen las generalidades, y esta ocasión les quiero compartir los 20 puntos que he tenido en común con todas las personas con las que he hablado sobre el ecosistema emprendedor mexicano en los últimos meses, las palabras que usaron literalmente y el orden en el que estadísticamente aparecieron de mayor a menor frecuencia.

  1. El proyecto INADEM no sirve de ni ma*#+$!
  2. La categorías de INADEM están hechas por gente que no es emprendedora, es burócrata.
  3. Todos los millones que cuesta la Expo del Emprendedor podrían dividirlo en medio millón entre equis número de startups y generar más impacto, beneficio social o hasta un portal emprendedor más interactivo.
  4. No hay mucha lana disponible.
  5. Sólo hay 7 emprendedores rifados en México y se creen Zeus.
  6. Nos encanta hacerle al mame de ser founder, CEO y serial entrepreneur cuando sólo somos comerciantes.
  7. Muchos de los emprendedores somos malos administradores, no tenemos visión de negocio.
  8. La mayoría de las aceleradoras son mucho bullshit.
  9. Los eventos de emprendimiento se han vuelto chelas gratis y ligue.
  10. Están abriendo espacios de coworking como abren Oxxos.
  11. Todo mundo quiere soluciones y que sean gratis.
  12. La comunidad no es disruptiva, es reactiva. Sigue tendencias, no las crea.
  13. No hay una visión global (La globalidad de los emprendedores mexicanos es San Francisco)
  14. Quien es startupero y desarrollador, ufff!! Se cree tocado por Dios.
  15. La aspiración más grande de muchos startups es cerrar un contrato con una transnacional, venderle a Coca Cola.
  16. No buscamos crear o inventar sino identificar la manera de sólo vender más.
  17. Nos vale gorro el impacto ambiental.
  18. El impacto ambiental es caro.
  19. Todos hablan en acrónimos financieros como (ROI, Profit, VPN, etc.) y pocos saben qué son y mucho menos cómo revolucionarlos.
  20. Todos quieren vivir de publicidad o vender banners.

Lo anterior fue sólo una muestra de lo que ronda dentro de la mente de un emprendedor en México una vez que ya se fogueó y tiene más de 6 meses en el mercado, que ya tocó puertas y e intentó acercarse a las vacas sagradas del emprendimiento y le dieron el avión.

Hay muchos comentarios más y con un alto grado de especificidad que no alcanzaron a colarse en la lista y que son muy interesantes si uno se pregunta ¿qué se requiere para seguir aguantando este estilo de vida y no volverse loco o hundirse en la frustración? —ya que si nos detenemos a pensar, vivimos dentro de una sociedad que espera mucho de nosotros, como personas, es decir, familias, amigos, pareja — somos una sociedad muy consumista, lo suficiente como para dejar de lado la idea de crear cosas nuevas y mejor sólo ir a comprarlas. Por tal motivo es que este listado es tan importante, refleja el rumbo de lo que realmente pasa en nuestro ecosistema emprendedor una vez que le quitamos toda la música a los comerciales, que quitamos los viniles a los stands y empezamos la semana después de 54 hrs., de un startup weekend creyendo que así lograremos emprender un proyecto en nuestra chafísima realidad.

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